sábado, 23 de julio de 2011

Doctrina de los dones espirituales

CAPITULO 65,"Teología Básica" por Charles Ryrie

LOS DONES DEL ESPIRITU
La doctrina de los dones espirituales es casi exclusivamente paulina; el único uso de la palabra fuera de los escritos de Pablo se halla en 1 Pedro 4:10. El pasaje importante de Efesios 4 le atribuye el dar los dones al Cristo resucitado y ascendido.
El pasaje importante de 1 Corintios 12 enfatiza la obra del Espíritu como el dador de los dones. El otro pasaje principal, Romanos 12, no especifica el agente. Puesto que solamente mencionamos brevemente el ministerio de Cristo con relación a Su entrega de dones a Su cuerpo al tratar de la cristología, veremos la doctrina en detalle aquí.

I. LA DEFINICION DE LOS DONES ESPIRITUALES
A. Qué ha de entenderseLa palabra que designa los dones espirituales (charisma), obviamente relacionada con la palabra empleada para expresar gracia, significa algo que se debe a la gracia de Dios. El uso de la palabra en el Nuevo Testamento abarca desde la dádiva
de la salvación (Romanos 6:23), hasta el don del cuidado providencial de Dios (2 Corintios 1:11), y el uso más frecuente relacionado con los dones de gracia al creyente. Cuando se usa con esta última connotación, yo sugiero que un don espir itual es una habilidad dada por Dios para servicio.
En esta definición propuesta, el sinónimo para don es habilidad. Un don espiritual es una habilidad. “Dada por Dios” nos recuerda que Cristo y el Espíritu son los dadores de los dones, y “para el servicio” intenta captar el énfasis que se halla en los pasajes centrales de que los dones han de usarse en servir al cuerpo de Cristo.
Aunque existe una cercana analogía entre los dones espirituales y los talentos (ciertamente ambos son dados por Dios, 1 Corintios 4:7), los talentos, por ejemplo, pueden o no ser usados para servir al cuerpo.
B. Lo que no ha de entenderse
1. Un don espiritual no es un lugar de servicio. El don es la habilidad, no donde se ejerce la misma. Se puede enseñar
dentro o fuera del ámbito de un aula formal, y en cualquier país del mundo. Es posible ayudar en la iglesia o en el vecindario.
2. Un don espiritual no es un oficio. El don es la habilidad y se puede ejercer tenga uno o no un oficio en la iglesia local. Con relación a esto existe mucha confusión en cuanto al don de pastor. El don es la habilidad de pastorear a las personas.
Esto lo puede hacer una persona que ocupa lo que llamamos, en nuestra eclesiología moderna, el oficio del pastorado. O lo puede hacer un superintendente de hombres o una superintendente de mujeres en una escuela. O lo puede hacer una esposa y madre en la casa.
3. Un don espiritual no es un ministerio a un grupo de edad específica. No hay un don de ministrar a jóvenes, o a niños. Todas las edades necesitan el servicio de pastores, maestros, administradores, ayudantes, etcétera.
4. Un don espiritual no es la técnica de una especialidad. No hay don espiritual de escribir o de educación cristiana o de música. Estas son técnicas en las cuales se pueden usar los dones espirituales.
5. Un don espiritual es diferente de un talento natural. Ya he mencionado que un talento puede ser usado o no para servir al cuerpo de Cristo, mientras que un don espiritual sirve positivamente. Notemos algunos contrastes adicionales entre los dones espirituales y los talentos naturales:

TALENTOS NATURALES
*Dados por Dios a través de los padres
*Dados en el nacimiento
*Para beneficiar a la humanidad en general
DONES ESPIRITUALES
*Dados por Dios independiente de los padres
*Obviamente dados en la conversión
*Para beneficiar al cuerpo en particular

Así que, un don espiritual es una habilidad dada por Dios para servir al cuerpo de Cristo dondequiera y comoquiera El dirija.

II. LA DISTRIBUCION DE LOS DONES ESPIRITUALES
A. Son distribuidos por el Cristo resucitado y ascendido (Efesios 4:11)
El hecho de que la Cabeza del cuerpo le da dones a Su cuerpo eleva el uso de los dones a un nivel alto y santo. Estos son Sus dones, que nos son confiados porque El necesita que nosotros los usemos para edificar Su cuerpo. ¡Qué dignidad le da
esto aun a lo que parece ser la obra de más humilde!
B. Son distribuidos por el Espíritu Santo de acuerdo a Su voluntad (1 Corintios 12:11, 18)
¿Por qué le da El un don específico a un creyente? Porque El es quien mejor sabe lo que el cuerpo necesita y lo que le conviene a cada creyente para servicio. Si así lo creyéramos, esto impediría que nos quejáramos de no ser como otra persona, y debiera motivarnos a usar al máximo lo que Dios nos ha dado.
¿Cuándo nos da el Espíritu Santo Sus dones? Es muy probable que en la conversión. Si son dones del Espíritu, y no
tenemos el Espíritu hasta la conversión, entonces es de suponer que Sus dones se den en ese tiempo. Puede que no descubramos
todos los dones que nos fueron dados al momento de la salvación, pero yo me inclino a pensar que los tenemos todos en ese tiempo. A medida que crecemos, otros dones pueden salir a la luz para ser usados en diferentes tiempos de nuestra vida, pero es lo más probable que los poseamos todos desde la conversión. Quizás no podamos decir qué combinación
particular de dones tenemos hasta que miremos retrospectivamente a nuestras vidas y veamos cuáles Dios ha usado en todos nuestros días.
C. Son distribuidos a todos los creyentes
Ningún creyente está sin a lo menos un don espiritual. Pedro afirma claramente que todos tienen por lo menos uno (1 Pedro 4:10). Cada creyente es soltero o casado, y ambos estados son llamados dones espirituales (1 Corintios 7:7). Posiblemente muchos creyentes también tienen los dones de ayudas o de servir.
Pero ningún creyente tiene todos los dones. Si así fuese, entonces la metáfora en 12:12–27 no tuviera sentido. Si algún creyente poseyera todos los dones, entonces no necesitaría de otros creyentes. El sería la mano, el pie, el ojo y el oído —el cuerpo entero, lo cual es imposible—. Los creyentes necesitan de otros creyentes simplemente porque ninguno posee todos
los dones.
D. Son distribuidos al cuerpo de Cristo como un todo
Con esto quiero enfatizar que una congregación no debe esperar que todos los dones estén representados en ella. Su estado de crecimiento y madurez puede que no lo requiera. Dios conoce lo que cada grupo necesita, y se ocupará de suplir adecuadamente.
También digo que no toda generación ha de esperar necesariamente tener todos los dones. Un don dado una vez es un don dado al cuerpo entero de Cristo. Dios concedió los dones fundamentales de apóstoles y profetas al principio (Efesios 2:20). Después que el fundamento fue puesto por aquellos que emplearon esos dones, otros dones fueron necesarios. Pero
en el siglo veinte todavía nos estamos beneficiando de esos dones fundamentales y edificándonos sobre los mismos. Fueron dados en el primer siglo al cuerpo entero a través de todos los siglos. Ninguna generación ha sido menoscabada. El Espíritu le da a la iglesia como El desea, y conoce exactamente lo que cada creyente, cada congregación, y cada generación
necesita. (Una de las presentaciones más equilibradas y concisas de toda esta doctrina es, de William J. McRae, The Dynamics of Spiritual Gifts [Grand Rapids: Zondervan, 1976], 144 pp.)


III. EL DESCUBRIMIENTO Y DESAROLLO DE LOS DONES ESPIRITUALES
El “peligro del péndulo” opera con relación a los dones espirituales. Un movimiento del péndulo expone la idea de que los dones espirituales son esencialmente inadecuados para el servicio cristiano hoy en día porque fueron dados a la iglesia primitiva y el único asunto importante hoy en día es la madurez, no los dones. Al moverse para el lado opuesto se halla el
énfasis de que uno no puede ni aun comenzar a servir a no ser que esté seguro de su(s) don(es) espiritual(es). Si los dones espirituales fueron dados solamente a la iglesia primitiva o si son inadecuados para el servicio hoy en día, entonces ¿por qué aparecen en los libros del Nuevo Testamento escritos para la segunda generación de creyentes y para los que vivieron
en todas partes del Imperio Romano? (Efesios y 1 Pedro). Además, puesto que los dones son necesarios para que el cuerpo de Cristo funcione correctamente, ¿cómo sería posible que no se den hoy y aún se mantenga el funcionamiento correcto?
Por otro lado, si un creyente tiene que saber el (los) don(es) espiritual(es) que tiene antes de servir, entonces ¿por qué no se manda en algún lugar que uno descubra sus dones espirituales? A todos se nos manda que usemos nuestro don (1 Pedro 4:10—“minístrelo”). Ningún texto dice que tenemos que saber qué don tenemos antes de ser capaz de servir. Aun así me arriesgaré a usar la palabra descubrimiento en el título de esta sección a fin de animar al lector a que use el don que posee.
A. Infórmese de cuantos dones haya en su vida
Existen tres categorías de dones en la vida de todo cristiano.
1. Habilidades naturales. Dadas por Dios al uno nacer, incluyen cosas como el cociente de inteligencia, una medida de
salud y fuerza, talentos musicales, habilidades lingüísticas, aptitudes para la mecánica, etcétera.
2. Habilidades adquiridas. Entre éstas, cocinar, coser, manejar un automóvil, aprender un idioma, tocar un instrumento, etcétera. Aunque quizás no lleguemos a apreciar tales destrezas, recuerde que muchas personas en el mundo tienen pocas oportunidades de adquirir habilidades en estas áreas.
3. Dones espirituales. El creyente debe informarse de las distintas habilidades que Dios ha puesto en su vida. En otras palabras, debe hacer un inventario para saber qué mercancías tiene disponibles para el uso del Señor. Sólo a través del proceso de hacer inventario periódicamente puede el creyente discernir qué áreas de servicio debe explorar.
B. Prepárese por aprovechar toda oportunidad disponible
Este principio se aplica a las tres categorías de habilidades. Sáquele filo a sus talentos, adquiera destrezas, y trabaje en desarrollar sus dones espirituales. Sí uno cree que tiene el don de enseñar, entonces le será necesario estudiar. Puede ser que la habilidad de comunicar sea dada más directamente (aunque aun a ese don se le puede sacar filo por medio de la
educación), pero ciertamente el contenido se tiene que aprender.
El don de evangelizar en la iglesia primitiva no sólo abarcaba la predicación de las Buenas Nuevas sino también ir de un lado a otro con el mensaje. Para este fin pudiera ser necesario que uno cuide de su salud y así contar con el vigor que requiere viajar y proclamar el Evangelio.
Si uno sospecha que tiene el don de dar, entonces tratará de ser un buen mayordomo en todas las áreas de la vida (1 Corintios 4:2). La habilidad de ser generoso es dada por Dios, pero el tener los recursos con los cuales ser generoso requiere disciplina en los asuntos financieros.
Si uno tiene el don de exhortación, ciertamente debe estar basado en el conocimiento bíblico. Para que una exhortación sea válida y valga la pena, tiene que estar arraigada en verdades bíblicas. Y, por supuesto, el tener conocimiento bíblico requiere estudio.
C. Esté activo en la obra del Señor
Los dones se descubren y se desarrollan por medio de la actividad. La práctica trae percepción de todas las habilidades de uno, y también desarrolla esas habilidades. Si usted intenta descubrir su(s) don(es) espiritual(es), entonces no rechace oportunidades de servir, aunque piense que no caen dentro de la esfera de sus habilidades. Es posible que Dios esté tratando de comunicarle que usted tiene habilidades que aún no reconoce.
Si se halla activo en hacer lo que pueda, entonces se presentarán otras oportunidades que traerán a la luz dones espirituales adicionales. Por ejemplo, cuando primero hallamos a Felipe en el libro de los Hechos lo vemos que ayuda a distribuir dinero de socorro a las viudas necesitadas(y disgustadas) (6:5). Es de dudarse que antes de tomar este ministerio él se sentara para decidir ¡si tenía o no ese don espiritual! Aquí estaba una oportunidad para servir, y él la aprovechó. El demostró ser fiel al llevar a cabo esa humilde tarea. El Señor entonces le confió otro ministerio, el de evangelizar a los samaritanos(8:5) y, después, al eunuco de Etiopía. Por continuar empleando ese don, llegó a ser conocido como Felipe el evangelista(21:8). Pero primero fue Felipe el ayudador de viudas.
El mismo principio obró en la vida de Esteban. El primeramente sirvió junto a Felipe en ministrar a las viudas. Pero también estaba lleno de fe (6:5), y era un gran testigo (7:1–53). La fidelidad en una oportunidad lleva a otras oportunidades.
D. Sea un buen mayordomo del estado de soltero o casado
Si cualquiera de los estados es un don espiritual (1 Corintios 7:7), entonces es esencial ser fiel en la mayordomía que acompaña a cualquiera de los dos estados. El ser soltero o el estar casado son dones espirituales que necesitan ser desarrollados.
En ambos casos se ha de ser mayordomo fiel (4:2). Tanto el soltero como el casado tienen que estar creciendo en la santificación (1 Tesalonicenses 4:3). Ambos tienen que redimir el tiempo (Efesios 5:16).
La persona soltera tiene que prestarle atención particular a la pureza, a la disciplina financiera, a usar el tiempo libre para estudiar la Palabra a buscar oportunidades para servir, digamos, en un país extranjero por corto plazo. La persona
soltera debe ocuparse en las cosas del Señor, y de cómo ha de agradarle a El (1 Corintios 7:32). La persona casada tiene que prestarle atención a su familia y, aun así, poner la obra del Señor en primer lugar (vv. 29, 33). El propio ejercicio y
desarrollo de estos dones puede ser un factor importante en el uso de los otros dones a través de la vida.
E. Esté dispuesto a hacer cualquier cosa por el Señor
En realidad, la dedicación y el estar dispuesto a hacer cualquier cosa es más importante que descubrir su(s) don(es) espiritual(es). El pasaje que trata de los dones en Efesios 4 comienza con una exhortación a una vida digna y un caminar humilde
(vv. 1–2). Varias exhortaciones a la dedicación preceden a la discusión extensa acerca de los dones en 1 Corintios 12(3:16; 6:19–20; 10:31). Y el pasaje en Romanos 12 comienza con un gran llamamiento a la dedicación de la vida, en los
versículos 1 y 2. Uno que no esté dedicado, nunca descubrirá todas las habilidades que Dios le ha dado, ni tampoco desarrollará aquellas que pueda descubrir.

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Hay mucho más sobre éste tema, espero te haya sido de bendición y edificación como lo fue para mi.
Hermanos, que la luz del Señor los guíe y enseñe!

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