martes, 12 de marzo de 2013

Raíces de amargura y Baobabs






El Principito, cap. 5: "En efecto, en el planeta del principito había, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas salían buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas.
Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen día una de ellas tiene la fantasía de despertarse. Entonces se alarga extendiendo hacia el sol, primero tímidamente, una encantadora ramita inofensiva.
Si se trata de una ramita de rábano o de rosal, se la puede dejar que crezca como quiera. Pero si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla.
En el planeta del principito había semillas terribles… como las semillas del baobab. El suelo del planeta está infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.
“Es una cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs, cuando se les distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho cuando son pequeñitos. Es un trabajo muy fastidioso pero muy fácil”."

El Señor nos dice en Su Palabra que no dejemos crecer raíces de amargura en nuestro corazón. También nos dice que guardemos sobre toda cosa guardada nuestro corazón, porque de él mana la vida. La Vida en nosotros comenzó el día que recibimos ese granito de mostaza llamada FE. El ladrón, quien es nuestro enemigo, viene a robar lo que el Señor ha sembrado en nosotros. ¿Porqué? Porque cuanto más hojas, raíces y frutos del Cielo haya en nuestro interior, más conocimiento tenemos de nuestro Padre Celestial. Esto enoja a nuestro enemigo, pero la Palabra nos Santifica, nos aparta para Dios. La Palabra es la espada de nuestro espíritu, con la cual batallamos. Los baobabs son llamativos árboles que crecen, la especie de la foto, en Africa. Son enormes. No dejemos que la amargura crezca de este tamaño en nosotros, pero sí deleitémosno en nuestro Creador por haber hecho tan llamativos árboles.
El Señor los bendiga, guarde y guíe =)
con amor, Vale


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