jueves, 27 de enero de 2011

Al revés, de Joe Stowell



El amor hacia los enemigos
(Lc. 6.27-36)


"38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,y aborrecerás a tu enemigo.
44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?
48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto."
Mateo 5.38-48


Si me preguntaras quién soy, te diría que soy seguidor de Cristo. Sin embargo, debo admitir que, a veces, seguirlo es un verdadero desafío. Él me dice que haga cosas como regocijarme cuando me persiguen (Mateo 5:11-12), poner la otra mejilla (vv. 38-39), dar a la persona que quiere quitarme algo (vv. 40-42), amar a mis enemigos, bendecir a quienes me maldicen y hacer bien a los que me odian (vv. 43-44). Esta clase de vida me parece totalmente al revés.
Pero he llegado a la conclusión de que Él no es el que está al revés, sino yo. Todos nosotros nacimos caídos y destruidos. Al haber sido retorcidos por el pecado, nuestros primeros instintos suelen ser equivocados, lo que inevitablemente genera un gran caos.
Somos como una tostada untada con mermelada, que ha caído al revés en el piso de la cocina. Dejados a la ventura, podemos convertir todo en un tremendo lío. Pero, entonces, llega Jesús y, como si fuera una espátula divina, nos levanta del suelo de nuestro andar pecaminoso y nos da la vuelta. Y a medida que seguimos sus caminos desde el lado correcto, descubrimos que poner la otra mejilla impide que generemos una pelea, que es mejor dar que recibir y que morir al yo es la mejor manera de vivir.
Después de todo, Sus caminos no son nuestros caminos (Isaías 55:8), ¡y he llegado a darme cuenta de que Sus métodos son siempre lo mejor!


Lo que a nosotros puede parecernos al revés, para Dios está al derecho.






martes, 25 de enero de 2011

Filipenses 4.13



"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"


{Reina-Valera 1960}




"Puedo enfrentar cualquier situación porque Cristo me da el poder para hacerlo."


{Palabra de Dios para todos}




"Todo lo puedo en Aquel que me reviste de poder"


{NT versión Recobro}




"Todo lo puedo en aquel que me da fuerzas."


{Biblia Castilian 2003}




"En cualquier caso, con la ayuda de Cristo, que me da fortaleza y poder, estoy preparado para hacer lo que sea necesario."


{Biblia Castillian NT}




"Puedo hacer todas las cosas por medio del que me da el poder."


{Traducción Kadosh israelita mesiánica-Diego Ascunce,2003}




"Y a todo puedo hacer frente, pues Cristo es quien me sostiene."


{Dios habla hoy, 2002}




"Yo lo puedo todo en aquel que me conforta."


{El libro del pueblo de Dios 1981}




"Para todo me siento con fuerzas, gracias al que me fortalece."


{La biblia- de Schokel y Mateos}




"Todo lo puedo en aquel que me conforta, esto es, en Cristo"


{Torres Amat}



domingo, 23 de enero de 2011

Dios es Grande






Este video lo vimos en el campamento en Sierra de la Ventana, anoche. Nos sentamos afuera bajo la luna y las estrellas. Increiblemente grande es Dios y nosotros tan minúsculos, tan insignificantes!Cuan grande amor ha tenido el Señor para venir a Salvarnos!
Gracias Padre, Gracias Jesús, Gracias Señor mío!

lunes, 17 de enero de 2011

¿Quien es nuestro prójimo?



"Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás.29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30 Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 10:35 Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 37 El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo."
Lucas 10.25-37


El mayor mandamiento es amar a Dios con todo nuestro ser, seguido de amar a nuestro prójimo. En la parábola, Jesús, explica claramente a quién debemos amar como a nosotros mismos.


Si tomamos la posición del hombre que fue golpeado por los ladrones, vamos a amar a aquella persona que es amable con nosotros, que nos ayudó cuando estábamos en apuros, que nos puso un hombro para que lloremos, que curó nuestras heridas, que nos apoyó cuando otros se burlaban de nosotros o nos acusaban injustamente; que hizo éstas cosas a cambio de nada, por misericordia. Si alguna vez hubieron personas que hicieron algunas de éstas cosas por nosotros en nuestra vida, podemos llamarle prójimo. Si miro hacia atrás puedo contar con los dedos de una mano a aquellas personas que fueron buenas conmigo, pero ahora, desde que tengo al Señor Jesucristo estoy rodeada de hermanos maravillosos que siempre están preocupados por mi bienestar, que me acompañan, me aconsejan, no me juzgan, que oran por mi. Eso es lo que hace Dios, unir a la familia de la fe, porque todos llevamos la sangre real de Jesucristo, somos Su linaje escogido para salvación. Gracias Señor por tu gran amor con que me haz amado desde siempre!Gracias porque tu salvación es invaluable, vale más que el oro fino y la plata, tu llenas mi vida de bendiciones que el mundo desconoce!Gracias por estar siempre conmigo!


Si prestan atención, Jesús va más allá con ésta parábola. El le dice al hombre: "Ve, y haz tu lo mismo." (vs 37) Con ésto no le quiso decir que se deje golpear por ladrones para que venga alguien a socorrerlo y darse cuenta quien es su prójimo para así amarlo. No, Jesús le dice que actúe igual que el samaritano, es decir, que tenga misericordia de las personas.


La palabra misericordia significa: "compasión que nos impulsa a ayudar o a perdonar". Es muy fuerte el significado de esta palabra. Quizás ayudar nos resulte más fácil pero el perdonar cuesta la mayoría de las veces. Dios, en su perfecto amor, nos manda a amar por sobre todas las cosas.

Podríamos sintetizar que debemos amar a todos siendo misericordiosos. Amar a quienes necesitan ayuda, amar a quienes nos maltratan (de que manera?haciendo misericordia: perdonándolos)


Dios tuvo misericordia de nosotros cuando nos perdonó los pecados, quienes somos nosotros para no perdonar a los que nos ofenden? Oremos por aquellas personas, de duro corazón, que no nos hacen la vida fácil, oremos para que Dios en su misericordia, ponga gracia en ellos y el Señor Jesucristo los salve. Mirémoslos como lo que son: pecadores llenos de enojo, tristeza, dolor, tormento, que viven en oscuridad apartados de la luz que incluso desconocen su estado de condenación en el que se hallan.


Seamos amables para con todos (Santiago 1.22) porque eso agrada al Señor.

Por Vale


domingo, 16 de enero de 2011








"¡Oh, pecador condenado! Tú puedes estar aquí hoy, condenado como
el prisionero de Newgate (famosa prisión de Londres para los
condenados a muerte); pero antes de que pase este día, tú puedes estar
tan libre de culpa como los ángeles del cielo. Hay vida legal en Cristo, y,
¡bendito sea Dios! algunos de nosotros la tenemos. Sabemos que
nuestros pecados son perdonados porque Cristo sufrió el castigo
merecido por esos pecados; sabemos que nosotros mismos no podremos
ser castigados, pues Cristo sufrió en lugar nuestro. La Pascua ha sido
sacrificada por nosotros; el dintel y los postes de la puerta han sido
rociados y el ángel exterminador no puede tocarnos jamás. Para
nosotros no hay infierno, aunque esté ardiendo con terribles llamas. No
importa que Tofet esté preparado desde hace mucho tiempo, y tenga un
buen suministro de leña y mucho humo, nosotros nunca iremos allí:
Cristo murió por nosotros, en nuestro lugar. ¿Qué importa que haya
instrumentos de horrible tortura? ¿Qué importa si hay una sentencia
que produce los más horribles ecos de sonidos atronadores? ¡Sin
embargo, ni los tormentos, ni la cárcel, ni el trueno, son para nosotros!
En Cristo Jesús hemos sido liberados. “Ahora, pues, ninguna
condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”


(...)



Continuando, en segundo lugar, hay vida espiritual en Cristo Jesús.
Como el hombre está muerto espiritualmente, Dios tiene una vida
espiritual para él, pues no hay ninguna necesidad que no pueda ser
suplida por Jesús, no hay ningún vacío en el corazón, que Cristo no
pueda llenar; no hay ningún lugar solitario que Él no pueda poblar, no
hay ningún desierto que Él no pueda hacer florecer como una rosa.
¡Oh, ustedes pecadores que están muertos! que están muertos
espiritualmente, hay vida en Cristo Jesús, pues hemos visto ¡sí! estos
ojos lo han visto, que los muertos reviven; hemos conocido al hombre
cuya alma estaba totalmente corrompida, pero que por el poder de Dios
ha buscado la justicia; hemos conocido al hombre cuya visión era
completamente carnal, cuya lujuria lo dominaba plenamente, y cuyas
pasiones eran muy poderosas, pero que, de pronto, por un irresistible
poder del cielo, se ha consagrado a Cristo, y se ha convertido en un hijo
de Jesús.

Sabemos que hay vida en Cristo Jesús de un orden espiritual; sí, y
más aún, nosotros mismos, en nuestras propias personas, hemos
sentido esa vida espiritual. Recordamos muy bien cuando estábamos en
la casa de oración, tan muertos como el propio asiento en el que
estábamos sentados. Habíamos escuchado durante mucho, mucho
tiempo el sonido del Evangelio, sin que surtiera ningún efecto, cuando
de pronto, como si nuestros oídos fuesen abiertos por los dedos de
algún ángel poderoso, un sonido penetró en nuestro corazón. Creímos
escuchar a Jesús que decía: “El que tenga oídos para oír, oiga.” Una
mano irresistible apretó nuestro corazón hasta arrancarle una oración.
Nunca antes habíamos orado así. Clamamos: “¡Oh Dios!, ten
misericordia de mí, pecador.”
¿Acaso algunos de nosotros no hemos sentido una mano que nos
apretaba como si hubiésemos sido sorprendidos en un vicio, y nuestras
almas derramaban gotas de angustia? Esa miseria era el signo de una
nueva vida. Cuando una persona se está ahogando no siente tanto
dolor como cuando logra sobrevivir y está en proceso de recuperación.
¡Oh!, recordamos esos dolores, esos gemidos, esa lucha encarnizada
que nuestra alma experimentaba cuando vino a Cristo. ¡Ah!, podemos
recordar cuando recibimos nuestra vida espiritual tan fácilmente como
puede hacerlo un hombre que ha resucitado de su sepulcro. Podemos
suponer que Lázaro recordaba su resurrección, aunque no recordara
todas las circunstancias que la rodearon. Así nosotros también, aunque
hayamos olvidado mucho, ciertamente recordamos cuando nos
entregamos a Cristo. Podemos decir a cada pecador, sin importar cuán
muerto esté, que hay vida en Cristo Jesús, aunque esté podrido y lleno
de corrupción en su tumba. El mismo que levantó a Lázaro nos ha
levantado a nosotros; y Él puede decir, aún a ti pecador: “¡Lázaro!, ven
fuera.


(...)



Ahora, otro texto: “El que a mí viene (noten que las promesas son
casi siempre para los que vienen) no lo echo fuera.” Todo aquel que
venga encontrará abierta la puerta de la casa de Cristo, y la puerta de
Su corazón también. Todo aquel que venga (lo digo en el sentido más
amplio) encontrará que Cristo tiene misericordia de él. La cosa más
absurda del mundo es querer tener un Evangelio más amplio que el que
está contenido en la Escritura. Yo predico que todo hombre que cree
será salvo: que todo hombre que viene hallará misericordia.
La gente me pregunta: “Pero supongamos que un hombre que no es
elegido viene, ¿será salvo?” Tú estás suponiendo una cosa sin sentido y
no te la voy a responder. Si un hombre no es elegido, nunca vendrá.


(...)



¿Puedo decir: hay justicia
para cada uno de ustedes, hay vida para cada uno de ustedes?” No; no
puedes. Puedes decir: hay vida para todo el que viene.


(...)



“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”
Ahora, debemos decirles las razones por las que los hombres no
quieren venir a Cristo. Primero, porque ningún hombre por naturaleza
considera que necesita a Cristo. Por naturaleza el hombre considera
que no necesita a Cristo; considera que está vestido con sus ropas de
justicia propia, que está bien vestido, que no está desnudo, que no
necesita que la sangre de Cristo lo lave, que no está rojo ni negro, y que
no necesita que ninguna gracia lo purifique. Ningún hombre se da
cuenta de su necesidad hasta que Dios no se la muestre; y hasta que el
Espíritu Santo no le haya mostrado la necesidad que tiene de perdón,
ningún hombre buscará el perdón. Puedo predicar a Cristo para
siempre, pero a menos que sientan que necesitan a Cristo, jamás
vendrán a Él. Puede ser que un doctor tenga un consultorio muy
bueno, y una farmacia bien surtida, pero nadie comprará sus
medicinas a menos que sientan la necesidad de comprarlas.
La siguiente razón es que a los hombres no les gusta la manera en
que Cristo los salva. Alguien dice: “No me gusta porque Él me hace
santo; no puedo beber o jurar si Él me ha salvado.” Otro afirma:
“Requiere de mí que sea tan preciso y puritano, y a mí me gusta tener
mayor libertad.” A otro no le gusta porque es tan humillante; no le
gusta porque la “puerta del cielo” no es lo suficientemente alta para
pasar por ella con la cabeza erguida, y a él no le gusta tener que
inclinarse. Esa es la razón principal por la que no quieren venir a
Cristo, porque no pueden ir a Él con las cabezas erguidas; pues Cristo
los hace inclinarse cuando vienen. A otro no le gusta que sea un asunto
de la gracia desde el principio hasta el final. “¡Oh!” dice:”si yo pudiera
llevarme algo del honor.” Pero cuando se entera que es todo de Cristo o
nada de Cristo, un Cristo completo o sin Cristo, dice: “no voy a ir,” y
gira sobre sus talones y se va.
¡Ah!, pecadores orgullosos, ustedes no
quieren venir a Cristo. ¡Ah!, pecadores ignorantes, ustedes no quieren
venir a Cristo, porque no saben nada acerca de Él."




Charles Spurgeon

tomado de www.spurgeon.com.mx


La obra del Espíritu Santo



Descripción: Creemos que las tres personas de la Trinidad, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo son personas eternas e iguales, y cada una de ellas poseen todos los atributos esenciales y únicos de la Deidad. Estamos en una época en la cual existe una gran necesidad en la iglesia de conocimiento escritural en cuanto al Espíritu Santo y su Obrar. Presentamos específicamente cómo Él obra en el corazón y en la vida de cada persona. En este breve estudio veremos pasajes bíblicos específicos sobre el ministerio del Espíritu Santo en la vida de personas.
Como el Espíritu Santo: “Contiende y Convence”, “Salva”, “Santifica”, “Sella”, “Fortalece”, “Escudriña” y por último cómo el Espíritu de Dios “Profetiza”.




*para escuchar los audios de la bbn, hay que hacerse una cuenta con nombre y contraseña.

sábado, 15 de enero de 2011

El trauma de la santidad

"Que Dios sea Dios"


MARTIN LUTERO





"Si fijamos nuestra mente en la santidad de Dios, el resultado nos puede perturbar. El espíritu de Martín Lutero fue turbado debido al profundo conocimiento del carácter santo de Dios. La inusual personalidad de Lutero fue formada en parte por su estudio sobre Dios. ¿Mejoró o distorsionó esto su personalidad? ¿Se purificó o se atormentó su espíritu por su encuentro con Dios? "¿Amo a Dios? Algunas veces le odió." Esta es una expresión extraña saliendo de los labios de un hombre tan respetado por su celo religioso como Lutero. Pero así es. El se destacó por hacer declaraciones fuera de lo común. "A veces Cristo me parece un juez airado que viene a mí con una espada en sus manos." ¿Estaba este hombre loco? Antes de responder a esta pregunta, examinemos algunas características de la vida y la conducta de Lutero que han hecho que se le juzgue como tal. La primera clave para un perfil de Lutero se encuentra en sus tempestuosos arranques de cólera y en su lenguaje exagerado. A él le gustaba llamar a sus críticos "perros." "Los perros comenzaron a ladrar," diría él cuando las reacciones de sus críticos llegaban a sus oídos. Su lenguaje era a veces terreno, salpicado con referencias escatológicas. Consideremos un ejemplo de la réplica de Lutero a la diatriha de Erasmo: Me parece una pérdida de tiempo contestar sus argumentos. Lo he hecho ya una y otra vez, y Phillips Melancthon, en su insuperable volumen sobre las doctrinas de teología, las ha aplastado en el piso. Ese libro, en mi opinión, merece vivir mientras existan libros para leer, tanto para ser colocado en el canon de la iglesia; mientras que su libro me impresiona por ser tan inservible y pobre que tengo la conmiseración de usted por haber arruinado su precioso brillante uso del lenguaje con tan algo tan vil. Me parece escandaloso exponer material de tan baja calidad entre los adornos de tan rara elocuencia. Es como usar platos de oro o plata para servir basura del patio, o excremento.
La tempestuosa conducta de Lutero surgió en una importante reunión de Marburg. Los líderes del nuevo movimiento protestante se unieron para arreglar sus desacuerdos acerca de la Cena del Señor. En medio del diálogo, Lutero comenzó a golpear la mesa con su puño diciendo una y otra vez, "Hoc est corpus meum, hoc est corpus meum. ("Esto es mi cuerpo.") Sus arranques
fueron similares a los que hicieron famoso a Nikita Khrushchev cuando azotó su zapato en las naciones unidas. Lutero era a veces incontrolable. Era dado a las explosiones de carácter. Sus insultos, llamando a la gente perros por ejemplo, eran severos. Pero estas cosas, aunque suficientes para cuestionar su decoro, no tenían que ver con perder su juicio. Pero hay más sobre Lutero que su forma de hablar. Su conducta era a veces absolutamente grotesca. Desde temprano, lo afligían una variedad de fobias. Una historia bien conocida dice que Lutero caminaba en medio de una severa tormenta cuando un rayo cayó tan cerca de él que lo tiró al suelo. El gran historiador de la iglesia y biógrafo de Lutero, Roland Bainton, cuenta la historia: En un caluroso día de julio de 1505, un viajero solitario caminaba al Iado de la Villa de Stotternheim. Era joven y pequeño, más robusto. Vestía con el uniforme de un estudiante universitario. Mientras se acercaba a la villa, el cielo se nubló. Repentinamente comenzó a llover y se desató una tormenta. Un rayo iluminó la penumbra y derribó al hombre al suelo. Luchando por levantarse, gritó aterrorizado, "Santa Ana, ¡ayúdame!" y me haré monje." Este hombre que invocó a un santo, más tarde habría de repudiar el cuIto a los santos. Este que prometió hacerse monje, más tarde renunció al monasticismo. Este hijo fiel de la iglesia católica, más tarde conmovió la estructura del catolicismo medieval. Este siervo devoto del papa, más tarde identificó a los papas con el anticristo. Este joven era Martín Lutero. Poco después de esta experiencia, Lutero cumplió su voto. Renunció a sus estudios de leyes y entró al monasterio para la decepción de su padre, Hans. El temor de una muerte violenta, como una expresión del juicio y el castigo divino, espantaba a Lutero. El sufrió enfermedades estomacales y de piedras en los riñones toda su vida. En más de una ocasión predijo su muerte. Numerosas veces estuvo seguro que estaba a sólo días o semanas del sepulcro. Aquel rayo ge grabó en su memoria con una cicatriz que nunca olvidó. No todos reaccionan de la misma manera a un encuentro cercano con la muerte. Varios años atrás tres golfistas profesionales fue-ron derribados al suelo por un rayo durante una torneo. Uno de los tres, Lee Trevino, sufrió una herida en la espalda que limitó severamente su carrera. Cuando fue entrevistado en un programa de tele-visión acerca del incidente, el anfitrión le preguntó a Trevino, "¿Qué aprendió de esta experiencia?" A lo que este contestó, "Aprendí que si el Todopoderoso quiere jugar donde usted está, mejor quítese de su camino."
Trevino ganó unas risas por su experiencia. Lutero por su parte, se ganó una nueva carrera como monje y teólogo. Los problemas estomacales crónicos de Lutero han sido relacionados con sus problemas psicosomáticos. Sus fobias neuróticas parecían ir directamente a su estómago, afectando su digestión. Su problema con la flatulencia era legendario, debido en parte a sus descripciones exageradas. Sus escritos están salpicados con referencias a sus constantes eructos y escapes de gases. El dijo, "Si se me escapa un gas en Wittemburg, lo van a oír en Lipzig." Afortunadamente, Lutero fue capaz de encontrar un uso santificado para su flatulencia. El aconsejó a sus estudiantes que los escapes de gases eran un instrumento efectivo para repeler los ataques del diablo. En otras ocasiones Lutero habló de resistir a Satanás tirándole un frasco de tinta. Así este hombre describió su batalla con Satanás como la de un hombre bajo ataque. Estaba seguro que él era un objetivo personal del príncipe del infierno. Sus historias de Satanás son ideales para los psicólogos, que ven en estos relatos dos indicaciones de desequilibrio mental. Por un lado se piensa que Lutero sufría de alucinaciones, y por el otro de delirios de grandeza pensando que el príncipe de las tinieblas lo había escogido como su objetivo favorito. Pero desde el punto de vista ventajoso de la historia de la iglesia, no debe sorprendemos que en el siglo dieciséis, el poder satánico pudiera haberse enfocado muy fuertemente sobre Martín Lutero. Otro episodio que ha hecho a los psiquiatras fruncir el ceño, fue la primera misa que celebró Lutero. El ya se proyectaba como un prometedor teólogo y no era tímido, aunque su futuro como orador público y predicador aún era desconocido para sus contemporáneos. La celebración de su primera misa después de su ordenación fue el debut de Lutero como clérigo. Su padre Hans casi se había reconciliado con la decisión de su hijo de abandonar una lucrativa carrera de leyes por la vida del monasterio, e inclusive sentía cierto orgullo por su hijo, el sacerdote. De tal suerte, la celebración de la misa fue motivo de orgullo para su familia, la cual asistió a tal evento. Nadie esperaba lo que sucedió. Lutero comenzó la ceremonia con mucho porte, proyectando una conducta sacerdotal de confianza y autocontrol. En el momento de la oración de consagración de la hostia, en el que Lutero por primera vez habría de ejercitar su autoridad sacerdotal para evocar el poder de Dios en el gran milagro de la transubstanciación. (La transformación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo), éste se tambaleó.
Se paralizó en el altar, como traspasado por una flecha, sus ojos se pusieron vidriosos y gotas de sudor aparecieron en su frente. Un nervioso rumor llenó la congregación, la cual urgía al joven sacerdote a que continuara. Hans Lutero se inquietaba cada vez más, sintiendo que una ola de vergüenza paternal lo sobrecogía. El labio inferior de su hijo comenzó a temblar mientras trataba de decir la misa, pero ninguna palabra salía de su boca. Regresó desmoralizado a la mesa donde su padre y los invitados de la familia estaban sentados. Había fracasado, arruinando la misa y humillando a él y a su familia. Hans estaba furioso, pues había hecho una generosa contribución al monasterio y ahora se sentía humillado en el mismo lugar en el que había venido a presenciar el triunfo de su hijo. Reprendió a Martín, y se preguntó si su hijo tenía lo necesario para ser sacerdote. Martín defendió su llamado apelando a la convocatoria celestial que él sintió por su experiencia en la tormenta eléctrica. Hans le replicó, "Quiera Dios que no haya sido una aparición del diablo."


¿Qué sucedió en el altar? Lutero ofrece su propia explicación de lo que le pasó cuando estaba a punto de decir las palabras, "Nos ofrecemos a TI, el Dios vivo, eterno y verdadero.": "Ante estas palabras yo me quedé estupefacto y aterrorizado. Pensé para mí mismo, "¿Con qué lengua voy a dirigirme a tal Majestad, si todos los hombres deberían de temblar aún ante la presencia de un príncipe terreno? ¿Quién soy yo para levantar mis ojos o mis manos hacia la majestad divina? Los ángeles lo rodean. Uno solo de sus movimientos hace temblar la tierra, y yo, un miserable y pequeño pigmeo diré, 'yo quiero esto y pido aquello'? Porque yo soy polvo y ceniza, lleno de pecado y estoy hablándole al Dios vivo, eterno y verdadero." Pues, estos episodios son consideraciones menores en cuanto a los testimonios sobre la cordura de Lutero. Nuestra atención debe dirigirse hacia uno de los momentos más dramáticos de su vida y para todo el cristianismo. La prueba suprema en la vida de Lutero, la ocasión para su más elevado conflicto vino en el Concilio Imperial de Worms en el año de mil quinientos veintiuno. Delante de los príncipes de la iglesia y el estado, y la del santo Emperador Romano Carlos, el hijo de un minero de carbón estaba siendo juzgado por herejía. Los eventos se habían salido de control desde que el profesor de Teología había clavado sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos en Wittemburg. Estos fueron puntos de debate que Lutero estaba exponiendo para una disputa teológica. El no quiso encender un fuego nacional o internacional. Alguna gente, probablemente estudiantes, cogieron esas tesis e hicieron uso del maravilloso nuevo invento de Gutenberg -la imprenta. En dos semanas las tesis estaban siendo discutidas en Alemania. Bainton presta una expresión de Karl Barth para explicar lo que sucedió: "Lutero era como un hombre ascendiendo en la oscuridad de la escalera de caracol, en la cima de una vieja catedral. En esas penumbras, él trató de sostenerse, y su mano cogió una soga, que era la soga de la campana."
Una tormentosa controversia tomó lugar. Las tesis fueron enviadas a Roma, al papa Leo. La leyenda dice que Leo las leyó y dijo, "Lutero es un borracho alemán; ya pensará diferente cuando esté sobrio." El conflicto llegó hasta las órdenes monásticas y a los teólogos. Lutero se involucró en debates, el más serio en Augsburgo y Leipzig. Finalmente, fue censurado en la publicación de una bula papal. Su título, Exsurge Domine, viene de las palabras de apertura: "Levántate, oh Dios, y juzga tu causa, que cerdos salvajes han invadido tu viña." Después de que la bula fue publicada, los libros de Lutero fueron quemados en Roma. El apeló para una audiencia con el emperador.
Finalmente la reunión se realizó en Worms, donde a Lutero le fue dado un salvoconducto para hacerse presente. Lo que sucedió en Worms fue legendario. Las leyendas surgen de los eventos. Hollywood le ha dado su toque de glamor a esta escena. La imagen prevaleciente de Lutero es la de un valiente héroe desafiando a una jerarquía maligna. A Lutero se le pregunta, "¿Se retracta usted de sus escritos?" Nos imaginamos a Lutero de pie, sin temor a los oficiales, y diciendo con su puño cerrado en el aire, "esta es mi posición!". Luego le vemos volverse y alejarse osadamente del salón mientras la gente lo vitorea, se monta en su caballo blanco y galopa hacia el horizonte para comenzar la Reforma Protestante. Pero esto no es lo que sucedió. La primera sesión tuvo lugar el 17 de abril. El aire estaba electrizado por la emoción del momento. Lutero se había expresado atrevidamente antes de su llegada diciendo, "Esta será mi retractación en Worms: 'Previamente dije que el Papa es el vicario de Cristo; me retracto. Ahora digo que es el adversario de Cristo y el apóstol del diablo." La multitud esperaba más declaraciones atrevidas. Contenían su emoción, esperando que el cerdo salvaje se desbordara. Cuando la Reunión Imperial se abrió, Lutero se paró en el centro del salón; a un lado estaba una mesa con sus libros controversiales. Un oficial le preguntó si eran suyos. El contestó, su voz poco más alta que un susurro, "Los libros son todos míos y he escrito más." Luego, vino la pregunta decisiva de su disposición para retractarse. La asamblea esperó su respuesta. Pero no hubo puño levantado, ni desafío. De nuevo Lutero respondió inaudiblemente, "Les ruego que me den tiempo para pensarlo." Como sucedió en su primera misa, Lutero se tambaleó. Su confianza lo abandonó; el cerdo salvaje fue de repente como un cachorro lloriqueando. El emperador estaba asombrado por la petición, y se preguntó si ésta no podría ser más que una táctica dilatoria, un artilugio teológico. Sin embargo, le concedió clemencia dándole veinticuatro horas más para pensar. Esa noche en la soledad de su cuarto, Lutero escribió la que creo, es una de las oraciones más conmovedoras jamás escritas. En ella se revela el alma de un hombre humilde postrado ante su Dios, desesperadamente buscando el coraje para permanecer solo delante de hombres hostiles. Para Lutero era su Getsemaní privado:
"¡Oh Dios, Todopoderoso Dios eterno! ¡Cuán terrible es el mundo! Mira cómo su boca se abre para tragarme, y cuán pequeña es mi fe en Ti!... ¡Oh, cuan débil es la carne y cuan fuerte es el poder de Satanás! Si tuviera que depender de la fortaleza del mundo, todo se acabaría... La campana de la muerte ha sonado... la sentencia ha sido dictada... ¡Oh, Dios! ¡Oh, mi Dios! Tú ayúdame en contra de la sabiduría de este mundo. Haz esto te lo ruego; tú deberías de hacer esto... por tu gran poder... la obra no es mía sino tuya, yo no tengo nada que ver aquí... no tengo nada por lo cual contender con estos hombres grandes del mundo. Preferiría vivir mis días con paz y felicidad. Pero la causa es tuya... y es justa y eterna. ¡Oh Dios, ayúdame! ¡Oh Dios, fiel e inmutable! Yo no me apoyo en el hombre porque sería vano. Lo de los hombres es inestable, todo lo que procede de él fallará. ¡Dios mío, Dios mío! ¿No me escuchas? ¡Dios mío, ¿Acaso no vives más?! No, Tú no puedes morir, solamente te estás ocultando, me has escogido para este trabajo. ¡Yo lo sé!... Por eso Oh Dios, cumple tu voluntad. No me abandones, por el amor de tu amado Hijo, Jesucristo, mi defensa, mi escudo y mi fortaleza. Señor, ¿dónde estás?.. Dios mío, ¿dónde estás?.. Ven, te lo ruego, estoy listo... Mírame preparado para ofrecer mi vida por tu verdad... sufriendo como un cordero, porque tu causa es santa y es sólo tuya. No te dejaré ir, no, ni aun por la eternidad. Y aunque el mundo estuviera saturado de demonios y este cuerpo, que es obra de tus manos, fuese arrojado y pisoteado, cortado en pedazos y consumido hasta las cenizas, mi alma es tuya. Sí, tu propia Palabra me lo asegura. Mi alma te pertenece y habitará contigo para siempre. ¡Amén! ¡Oh Dios, envía tu ayuda!...¡Amén!" Más tarde del día siguiente, Lutero regresó a la sala. Esta vez su voz no tembló ni se alteró. Trató de responder a la pregunta dando un discurso. Su inquisidor finalmente le demandó una respuesta: "Te mando Martín, responde claramente y sin rodeos. ¿Repudias o no tus libros y los errores que ellos contienen?" Lutero replicó: Puesto que vuestra majestad y vuestras señorías desean una res-puesta simple, responderé sin rodeos y directamente: A menos que sea convencido por las Escrituras y por la razón clara, yo no aceptaré la autoridad de los Papas y de los Concilios, porque ellos se contradicen unos a otros. Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios, por ello no puedo retractarme de nada, porque ir en contra de la conciencia no es bueno ni es seguro. Esta es mi posición, no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén. ¿Las palabras de un hombre loco? Tal vez. La pregunta radica en cómo puede un hombre atreverse a oponerse al Papa y al emperador, a los Concilios y a los Credos, y a toda la organización de la autoridad del cristianismo. ¿Qué" arrogancia tiene que haber para contradecir a los más refinados académicos y a los más altos oficiales de la iglesia, para poner sus propios poderes mentales e interpretación bíblica en contra de todo el mundo? ¿Es esto arrogancia y ego manía, o son solo las reflexiones de un genio bíblico, un santo valiente? o ¿Simplemente son los delirios de un maniático? Cualquiera que sea el veredicto, esta determinación solitaria, para bien o para mal, dividió al cristianismo en dos.
No obstante la importancia de este evento tanto para la iglesia como para la vida personal de Martín Lutero, no fue la principal razón por la cual los futuros académicos juzgaran a Lutero demente. Hubo algo aún más extraordinario, más morboso, ciertamente macabro acerca de este hombre. Tenía que ver con los hábitos de conducta de Lutero mientras fue monje en el monasterio. Como tal, Lutero dedicó su vida a una rigurosa austeridad. Se propuso ser un monje perfecto, ayunaba por días y se sometía a severas formas de auto flagelación, y traspasaba las reglas del monasterio en asuntos de auto negación. Sus vigilias de oración eran más largas que las de cualquiera. Rehusaba las cobijas que se le asignaban, y se congelaba casi hasta la muerte. Castigaba su cuerpo tan severamente que luego comentó que fue en su celda de monje donde dañó permanentemente su sistema digestivo. Acerca de esta experiencia escribió, "Yo era buen monje y guardaba las reglas de mi orden tan estrictamente, que si algún monje llegara al cielo por su monjerío, habría sido yo. Todos mis hermanos en el monasterio que me conocían, lo pueden verificar. Si hubiese seguido así por más tiempo, me habría matado a mí mismo con vigilias, oraciones, lecturas y otros trabajos." La práctica más extraña de Lutero tenía que ver con su hábito diario de confesión. El requerimiento era que todos los pecados fuesen confesados. Lutero no podía pasar un día sin pecar, así que sentía la necesidad de ir diariamente al confesionario buscando absolución. La confesión era una parte regular de la vida monástica. Los otros hermanos veían regularmente a sus confesores y decían, "Padre, he pecado, anoche estuve despierto después de que se apagaron las luces leyendo mi Biblia con una candela," o "Ayer en el almuerzo, codicié la ensalada de papas del hermano Felipe." (¿En cuántos pecados puede meterse un monje en el monasterio?) El padre confesor escuchaba, otorgaba la absolución y asignaba una penitencia. Eso era todo, y se tomaba sólo unos minutos. Pero no así con el hermano Martín. El estaba perturbando al padre confesor, pues no se satisfacía con una breve descripción de sus pecados. El quería asegurarse de que ningún pecado quedaba sin confesar. Entraba al confesionario y se estaba allí por horas diariamente. En una ocasión Lutero se pasó seis horas confesando los pecados que había cometido el día interior. Los superiores del monasterio comenzaron a tener dudas acerca de él. Consideraban la posibilidad de que él fuera un holgazán que prefería estarse confesando, que estudiar y realizar sus otras tareas. 'También se consideró que pudiese estar mentalmente desabarrancado, a punto de sufrir una seria psicosis. Su mentor, Staupitz, finalmente se enojó y reprendió a Lutero: "'Mira, le dijo, 'si esperas que Cristo te perdone, trae algo para perdonar - parricidio, blasfemia, adulterio - en lugar de todos estos pecadillos... Dios no está enojado contigo. Tú estás enojado con Dios. ¿No sabes que Dios te manda tener esperanza?'"
¡Aquí está! Este era el aspecto de Lutero que más le ha valido el veredicto de locura. El hombre era radicalmente anormal. Su complejo de culpa era distinto a cualquiera antes de él. Era tan morboso en su culpa, tan turbado en sus emociones, que ya no podía funcionar como un ser humano normal, ni siquiera como un monje normal. El seguía escapando de la tormenta de rayos. Bainton lo resume así: En consecuencia, la más temible inseguridad lo acechaba, el pánico invadía su espíritu. Su conciencia estaba tan inquieta como para ponerse a temblar ante la caída de una hoja. El horror de la pesadilla atrapaba su alma, temerosa de despertar a media noche para encontrarse con los ojos del que venía a tomar su vida. Los ángeles se retiraban; los demonios gesticulaban con llamados maliciosos a su alma impotente. Estos eran los tormentos de los que Lutero repetidamente testificó que le eran peores que cualquier enfermedad física jamás sufrida. Su descripción concuerda con un reconocido tipo de desorden mental donde uno se siente tentado a preguntarse si su turbación debería ser considerada como producto de una auténtica dificultad religiosa o de una deficiencia gástrica o glandular." ¿A que se debía la conducta de Lutero? Una cosa es cierta: cualquiera que son los mecanismos que todos usamos para callar nuestra conciencia, no funcionaban para Lutero. Algunos teóricos arguyen que una persona demente puede tener una visión más aguda de la realidad que una normal. Pensemos en el hombre agobiado por la ansiedad que va al psiquiatra y se queja de estar tan paralizado por el miedo, que no puede ir ni a un día de campo. Cuando el psiquiatra lo analiza, el hombre explica que él teme que podría chocar su carro camino hacia el parque, ser mordido por una serpiente venenosa, ser alcanzado por un rayo o atragantarse con un bocado. Todos estos miedos representan posibilidades reales. La vida es peligrosa. Howard Hugues, con todos sus millones, no podía encontrar un ambiente donde estuviera totalmente a salvo de los ataques hostiles de los gérmenes. Por ejemplo, nadie puede asegurar que todos los días de campo serán seguros. La percepción del hombre de que todas las cosas podrían salir mal es correcta, pero aun así él es anormal, porque ha perdido las defensas que nos capacitan para superar los peligros que nos rodean cada día. Hay algo sobre los antecedentes y de la personalidad de Lutero que con frecuencia sus analistas pasan por alto. Ellos no toman en cuenta que antes de ir al monasterio, Lutero se distinguió como una de las mentes jóvenes más iluminadas de Europa en el campo de la jurisprudencia. Lutero era brillante. No había ningún problema con su mente. Su comprensión de los sutiles y difíciles puntos de la ley lo hacía sobresaliente. Algunos lo celebraban como a un genio legal.
Se dice que hay una fina línea entre la genialidad y la locura y que alguna gente la cruza para atrás y para adelante. Quizás ése era el problema de Martín Lutero. El no estaba loco. Era sin duda un genio que tenía un entendimiento superior de la ley. Una vez que aplicó su astuta mente legal a la ley de Dios, vio cosas que mucha gente no ve. Lutero examinó el Gran Mandamiento, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente;" y "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Lucas 10:27). Entonces él se preguntó a sí mismo, "¿Cuál es la Gran Transgresión?" Algunos responden esta pregunta diciendo que el gran pecado es matar, adulterar, blasfemar o no creer. Lutero disentía. El concluyó que si el Gran Mandamiento era amar a Dios con todo el corazón, entonces la Gran Transgresión era no amar a Dios con todo el corazón. El vio un balance entre las grandes obligaciones y los grandes pecados. La mayoría de la gente no piensa de esta manera. Ninguno de nosotros guarda el Gran Mandamiento por cinco minutos. Superficialmente, podemos pensar que lo hacemos, pero en los momentos de reflexión descubrimos que no es así. Tampoco amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Podemos hacer lo posible para evitar pensar profundamente sobre esto, pero siempre hay una incómoda sensación en el fondo de nuestra mente que nos acusa de quebrantar este mandamiento todos los días. Como Isaías, sabemos que nadie más guarda el Gran Mandamiento también, y es aquí donde encontramos consuelo: nadie es perfecto. Todos nos quedamos cortos en amar perfectamente a Dios, así que, ¿para qué preocuparse por ello? Eso no hace a la gente normal pasarse seis horas confesando. Si Dios castigara a todos los que fallan en guardar el Gran Mandamiento, tendría que castigar a todo el mundo. La prueba es muy grande, demasiado exigente; no es justa. Dios tendrá que juzgamos a todos sobre una curva. Lutero no lo vio de esta manera. El se dio cuenta que si Dios juzgara sobre una curva, tendría que comprometer su santidad. Suponer que Dios hará eso es una suprema arrogancia y necedad. Dios no rebaja sus propias medidas para acomodarse a las nuestras. El siempre es absolutamente santo, recto y justo. Pero nosotros somos injustos, y allí radica nuestro dilema. La mente de Lutero era acosado con la pregunta, ¿Cómo puede una persona injusta sobrevivir en la presencia de un Dios justo? Lutero agonizaba en aquello en lo que de todos se sienten cómodos: "¿No saben que Dios habita en luz inaccesible? Nosotros, criaturas débiles e ignorantes, queremos probar y entender la incomprensible majestad de la indescifrable y maravillosa luz de Dios. Nos preparamos y nos acercamos, ¿Qué hay de extraño entonces que esa majestad nos sobrecoja y nos quebrante?"
Lutero era el polo opuesto al personaje bíblico del joven rico que vino a Jesús inquiriendo acerca de su salvación: Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre ya tu madre. (Lucas 18:18-20)
Hay algo que con frecuencia la gente pasa por alto en este conocido encuentro de Jesús con el joven rico: el significado del saludo de este hombre hacia Jesús. El le llamó "Maestro bueno." Jesús no lo pasó por alto. El supo de inmediato que estaba hablando con un hombre cuyo entendimiento de la palabra bueno era superficial. El hombre quería hablar con Jesús sobre la salvación. En lugar de eso, Jesús sutilmente cambió la conversación acerca de lo que era bueno, y aprovechó para enseñarle una inolvidable lección sobre el significado de qué es "bueno." Jesús ge fijaba en el saludo: "¿Por qué me llamas bueno?" y acentuaba la cuestión con una calificación rígida: Ninguno hay bueno, sino sólo Dios." Levantamos un aviso aquí. Algunas personas, incluso teólogos eruditos, se han atropellado sobre estas declaraciones de Cristo. Algunos oyen a El diciendo en efecto, "¿Por qué me llamas bueno? No soy bueno. Solo Dios es bueno. No soy Dios y no soy bueno." Pero aquí Jesús no estaba negando su divinidad, ni su bondad en ninguna manera. En el contexto de un buen conocimiento de Cristo, habría sido propio para el joven rico llamar a Jesús bueno, porque El era bueno. Era la encarnación de sumo bien. El punto es que el joven rico, no sabiendo esto, estaba honrando a Jesús como un gran maestro, sin saber que le estaba hablando al Dios encarnado. Obviamente, el joven rico no conocía su Biblia. Había fallado entender el Salmo 14: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno." (Salmo 14:1-3) Este salmo es citado y amplificado en el nuevo testamento por el apóstol Pablo. El mensaje es inconfundible. Nadie hace el bien, ni siquiera uno. Este "ni siquiera uno" borra toda posibilidad para la confusión. La acusación no permite excepciones salvo para el Hijo de Dios, quien es el único que hizo lo bueno. El espíritu humano se desentiende ante esta acusación universal. Seguramente las Escrituras exageran. Nosotros conocemos gente que hace lo bueno, algunos con frecuencia. Reconocemos que nadie es perfecto. Todos nos resbalamos ocasionalmente, pero aún hacemos cosas buenas de vez en cuando, ¿no es así? ¡No! Esto es precisamente la manera en que el joven rico pensaba. El medía la bondad con una regla equivocada; evaluaba las buenas obras desde la ventajosa posición del rasero humano y externo.
Dios manda que nosotros hagamos cosas buenas. Nos manda a dar a los pobres y nosotros damos a los pobres. Esta es una buena obra, ¿no es así? Pues, sí y no. Es buena en el sentido de que se ajusta a lo que Dios manda. Por ese lado, hacemos el bien con frecuencia. Pero Dios también mira el corazón. A El le interesan nuestras motivaciones. Para que una buena obra
satisfaga la medida de la bondad de Dios, debe brotar de un corazón que ama a Dios y a su prójimo perfectamente. Puesto que ninguno de nosotros alcanza ese perfecto amor por Dios y por el prójimo, todas nuestras obras externas están contaminadas. Ellas llevan la mancha de nuestras motivaciones corruptas. La lógica de la Biblia es ésta: Puesto que nadie tiene un corazón perfecto, nadie hace una obra realmente buena. La ley de Dios es El espejo de la verdadera justicia. Cuando ponemos nuestras obras ante este espejo, el reflejo muestra nuestras imperfecciones. Jesús puso este espejo ante los ojos del joven rico: "Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. " (Lucas 18:20). Los mandamientos que Jesús mencionó al joven rico son los de la así llamada segunda tabla de la ley, que son los mandamientos que tratan con nuestra responsabilidad hacia nuestros semejantes. En este sumario están ausentes los primeros mandamientos que tratan explícitamente de nuestras obligaciones directas hacia Dios. ¿Cómo respondió el joven rico? A él no le afectó. Miró calmadamente al espejo y no vio imperfecciones. El contestó, "Estas cosas las he guardado desde mi juventud" (Lucas 18:21). Imagine la arrogancia e ignorancia de este hombre. Encuentro difícil entender la paciencia de Jesús. Yo no habría podido contener mi indignación diciendo algo como, "¡Qué! ¿Has guardado los mandamientos desde que eras muchacho? Tú no has guardado ninguno de los mandamientos en los últimos cinco minutos. ¿No oíste el Sermón del Monte? ¿No te das cuenta que si te enojas injustamente con alguien haz vio-lado el más profundo significado de la ley contra la muerte? ¿No sabes que si deseas a una mujer quiebras la ley más profunda del adulterio? ¿Nunca has codiciado? ¿Honras siempre a tus padres? Tú estás loco o ciego.
La obediencia ha sido externa, cuando mucho. Tú sólo obedeces superficialmente. Así es como yo hubiese reaccionado, más no Jesús. El fue más sutil y efectivo: "Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa. Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme" (Lucas 18:21). Si alguna vez Jesús habló irónicamente fue aquí. Si tomásemos sus palabras literalmente concluiríamos que esta conversación la sostuvieron los dos hombres más justos de la historia, que fue un diálogo entre el Cordero sin mancha y un cordero con una sola mancha. Me encantaría oír a Jesús diciéndome que a mi perfección moral sólo le falta una cosa, pero nosotros sabemos bien que esto no es así. Especulando y tratando de penetrar en los pensamientos secretos de Jesús, podemos imaginamos que El pensó algo como esto.: Oh, tú has guardado todos los mandamientos desde niño. Bueno, veamos. ¿Cuál es el primer mandamiento? Oh, sí, "No tendrás dioses ajenos delante de mí." Veamos cómo te va con ése.


Jesús lo puso a prueba. Si había algo en el joven rico antes que Dios, era el dinero. Jesús lo desafió precisamente en este punto, el punto de su obediencia al mandamiento número uno: "Ve, vende todo lo que tienes..." ¿Qué hizo éste hombre? ¿Cómo lidió él con su única mancha? El se fue con tristeza porque tenía grandes posesiones. El hombre fue puesto a prueba ante los Diez Mandamientos, y fracasó en la primera pregunta del examen. El punto de este relato no es establecer una ley que obligue al cristiano a deshacerse de todas sus propiedades privadas. El punto es que entendamos lo que es la obediencia y lo que la bondad requiere. Jesús le siguió la corriente a su pretensión y el hombre se desplomó. Cuando Jesús conoció a otro hombre joven siglos más tarde, no tuvo que enseñarle una compleja lección para que entendiera su pecado. El nunca le dijo a Lutero, "Una cosa te falta." Lutero ya sabía que a él le faltaban multitud de cosas. El era un abogado; había estudiado la ley del antiguo testamento; conocía las demandas de un Dios puro y santo, yeso lo estaba volviendo loco. El genio de Lutero dilucidó un dilema legal que no pudo resolver. Parecía no haber solución posible. La pregunta que lo acosaba día y noche era cómo un Dios justo podía aceptar a un hombre injusto. El sabía que su eterno destino dependía de la respuesta, pero él no podía hallada. Mentes inferiores iban disfrutando alegremente la vida en su ignorancia. Ellos se satisfacían pensando que Dios comprometería su propia excelencia y los dejaría entrar al cielo. Después de todo, no sería tan maravilloso si los excluían a ellos. Dios tenía que calificar sobre una curva. Cada muchacho hace sus travesuras, y Dios es suficientemente grande como para no irritarse por unas cuantas faltas. Dos cosas separaban a Lutero de los demás hombres: Primero, él sabía quién era Dios. Segundo, el entendía las demandas de la ley de Dios. Dominaba la ley, y a menos que llegara a entender el evangelio, moriría en tormento. Entonces sucedió: la máxima experiencia religiosa de Lutero. No hubo rayos, ni tinteros volando. Tuvo lugar en su solitario estudio. La llamada "experiencia de la torre" de Lutero cambió el curso de la historia del mundo. Fue una experiencia que envolvía un nuevo entendimiento de Dios, un nuevo entendimiento de su divina justicia. Fue un entendimiento de cómo Dios puede ser misericordioso sin comprometer tal justicia. Fue una nueva comprensión de cómo un Dios santo expresa su santo amor:
"Yo anhelaba grandemente entender la Epístola de Pablo, a los Romanos y nada lo impedía sino una expresión, "la justicia de Dios," porque yo pensaba que se refería a la justicia donde Dios es justo y trata justamente castigando al injusto. Mi situación era que, aun siendo un monje impecable, yo estaba frente a Dios como un pecador atormentado de conciencia, sabiendo que mis méritos no lo aplacarían. Como resultado, yo no amaba a un Dios justo y airado; más bien lo odiaba y murmuraba contra El. Sin embargo, me aferraba al querido Pablo y tenía un gran anhelo por saber de qué estaba hablando. Noche y día yo reflexionaba hasta que vi la conexión entre la justicia de Dios y la declaración de que "el justo por la fe vivirá." Entonces entendí que la justicia de Dios es esa justicia por la cual a través de la gracia y la pura misericordia Dios nos justifica por la fe. De allí en adelante sentí como si hubiese nacido de nuevo y hubiese entrado por las puertas del paraíso. Toda la Escritura tomó un nuevo significado, y donde antes la "justicia de Dios" me llenaba de odio, ahora llegó a ser para mí inexpresablemente dulce con gran amor. Este pasaje de Pablo fue para mí la puerta del cielo..." "Si tienes una verdadera fe en Cristo como tu Salvador, entonces tienes un Dios de gracia, porque esa fe te guiará hacia el corazón y la voluntad de Dios, abriéndote sus puertas para que conozcas la gracia pura y el amor desbordante. Ver a Dios en fe es que veas su fraternal y compasivo corazón, en el cual no hay ira, ni falta de gracia. El que ve a Dios como airado no ve en El correctamente, sino que mira a través de una cortina como si una nube negra se le hubiese puesto frente a su rostro." Como Isaías antes de él, Lutero sintió el brasa ardiente sobre sus labios. El sabía lo que significaba sentirse desolado; fue quebrantado por el espejo del Dios santo. Posteriormente, afirmó que antes de probar el sabor del cielo, Dios tuvo que colgarle sobre el abismo del infierno. Pero Dios no arrojó a su siervo al abismo sino que lo salvó de caer en él. El robo a Lutero que era a la vez el Dios justo y el que justifica al pecador. Cuando Lutero entendió el evangelio por primera vez, las puertas del paraíso se abrieron de par en par, y él entró por ellas. "El justo por la fe vivirá." Este fue el grito de batalla de la Reforma Protestante:- La idea de que la justificación es sólo por la fe y por los méritos de Cristo solamente, es tan central para el Evangelio que Lutero le llamó "el artículo sobre el cual, la iglesia se sostiene o cae." El sabía que eso sella el artículo sobre el cual él mismo se sostuviera o cayera. Una vez que Lutero comprendió las enseñanzas de Pablo en Romanos, nació de nuevo. La carga de su culpa fue levantada. El enloquecedor tormento terminó. Esto significó tanto para este hombre, que lo hizo capaz de estar firme contra el Papa y el Concilio, el príncipe y el emperador, y si fuese necesario, Contra todo el mundo. El había entrado por las puertas del paraíso, y nadie iba a arrastrarlo de regreso. Lutero fue un protestante que sabía por qué estaba protestando. ¿Era un loco? Tal vez. Pero si lo era, nuestra oración es que Dios envíe a esta tierra una epidemia de este tipo de locura, para que nosotros también podamos saborear la justicia que es sólo por la fe."



tomado de "La santidad de Dios", capítulo 4 de R.C. Sproul







viernes, 14 de enero de 2011

Hawking, en el centro de la polémica




Su último libro vuelve a abrir la heridas de la vieja disputa entre Ciencia y Religión


03/09/2010



El último libro de Stephen Hawking «The grand design», cuyo avance se ha publicado estos días en The Times, parece haber reabierto las nunca del todo bien cicatrizadas heridas de la vieja disputa entre Ciencia y Religión. La pregunta fundamental sigue siendo la misma: ¿Es Dios necesario para explicar el mundo en que vivimos? Las respuestas, sin embargo, según el punto de vista desde el que se aborden, pueden ser, y son, completamente diferentes.


Para Hawking, sencillamente, Dios no tiene lugar alguno en las actuales teorías científicas sobre la creación del universo. Los avances conseguidos en Física, dice el científico, bastan para explicar, por sí mismos, el origen y la naturaleza de nuestro universo, sin necesidad de recurrir a ninguna clase de intervención divina.
Y no es que el físico británico niegue la existencia de Dios, cosa que no ha hecho nunca directamente, sino que se limita a afirmar que su intervención no es necesaria para explicar la existencia del mundo y de todo cuanto le rodea. Una idea que puede parecer, pero que no es, contradictoria. Por lo menos desde el punto de vista científico.
Pero veamos. ¿Está la mano de Dios detrás de cada fenómeno natural, manejando los hilos a su antojo en cada momento? Decir que sí equivale a afirmar que es Dios en persona quien decide si va a llover o no, si habrá un huracán o si, por ejemplo, un volcán va a entrar o no en erupción.
Afortunadamente, los tiempos en que la mano divina se buscaba detrás de cada rayo, nube, sequía o terremoto quedan ya muy lejos. La Ciencia, paso a paso, ha ido explicando cómo y por qué se producen los distintos fenómenos naturales, sean o no beneficiosos para el hombre, desvelando las leyes que subyacen en cada caso para producir los efectos que observamos.




Dios no aparece en ninguna teoría
Pero la Ciencia, hoy, no se limita a eso. Muy al contrario, los avances del último siglo la han llevado hasta la mismísima frontera del conocimiento y la comprensión humanas, desde lo más grande a lo más pequeño. La Física por un lado y la Cosmología por otro han llegado tan lejos que están al borde mismo de explicar cómo surgió y se desarrolló el universo en que vivimos. Y resulta que Dios, en esas teorías, no aparece por ninguna parte.
Ese es precisamente el terreno en que se mueve Stephen Hawking, uno de los físicos teóricos más brillantes de nuestro tiempo. Hace casi tres décadas, Hawking en persona creía (y así lo declaró a este periodista en una entrevista publicada en ABC), que para el año 2000 la Física dejaría de existir como Ciencia, ya que no le quedaría nada por explicar.
Hoy, en 2010, el físico ha cambiado de opinión al respecto y reconoce que, al final, es posible que no exista una teoría del todo, un cuerpo teórico unificado que sirva, por si solo, para dar cuenta de todos los fenómenos de la Naturaleza. A medida que el conocimiento avanza, esa «teoría total» ha dejado de ser tan necesaria como se pensaba en los años 80. De hecho, opina Hawking en su nuevo libro, es perfectamente posible explicarlo todo sin necesidad de ese cuerpo teórico global.




La Ciencia ha arrinconado a Dios
Pero, ¿Y Dios? ¿Cómo encaja exactamente la figura de un Creador en un Universo que parece explicarse a sí mismo en virtud de una serie de leyes inmutables? A lo largo de la Historia, y a base de conocimientos cada vez más abundantes y precisos, la figura de un Dios que está detrás de todas las cosas ha ido cediendo terreno. La Ciencia, opina Hawking, ha ido «arrinconando» a Dios, encontrando una explicación concreta para cada uno de los fenómenos naturales que nos rodean, desde el nacimiento de una estrella a la formación de una tormenta.
Una línea de razonamiento que mantiene desde siempre y que es, precisamente, la que le ha llevado a concluir que no se necesita la intervención de Dios para explicar la existencia y el devenir del universo que concemos.
Es importante subrayar, en contra de lo publicado estos días por numerosos medios de comunicación, que el físico británico no ha tenido nunca otra opinión diferente a ésta. Cuando Hawking escribió, como colofón a su «Breve historia del tiempo» que «si descubrimos una teoría del todo comprenderemos la mente de Dios» se refería a Él como a una metáfora, y no de forma literal. Corría el año 1988 y por aquél entonces la búsqueda de la teoría del todo estaba en pleno apogeo.
También Einstein, que no era precisamente religioso, recurrió al Creador en la célebre frase de «Dios no juega a los dados», pero lo hizo para rebelarse contra el caos que la entonces incipiente Física cuántica inyectaba en un universo que hasta ese momento se creía perfectamente ordenado y previsible.
Las ideas de Stephen Hawking a este respecto, pues, no han cambiado en absoluto. De hecho, en aquella misma entrevista publicada en ABC hace más de veinte años, el científico ya decía que la figura de un Creador no se necesita para explicar el universo en que vivimos. Para eso ya bastan las leyes de la Física.
Siempre podemos pensar, decía (y sigue diciendo) Hawking, que Dios podría ser el autor de esas mismas leyes que hicieron posible todo lo demás, pero entonces estaríamos hablando de un Dios muy lejano y apartado del hombre, que se limitó a escribir las reglas básicas a partir de las cuales surgió y pudo desarrollarse todo lo que existe. Si lo pensamos bien, eso equivale a decir que, desde que nació el universo, hace 13.700 millones de años, Dios no ha vuelto a tener ninguna intervención en su devenir, ya que todo lo que sucedió después del Big Bang se puede explicar en virtud de esas mismas leyes creadas por Él.
No es cierto, pues, que Stephen Hawking haya cambiado de idea con respecto a la existencia de Dios. Sigue pensando y diciendo las mismas cosas que decía y pensaba hace varias décadas. Sí que es cierto, sin embargo, que hace ya diez años largos que el físico británico publicó su último best seller, del que por cierto consiguió vender más de seis millones de copias en todo el mundo.
En los últimos meses, la figura de Stephen Hawking ha aparecido varias veces en los medios de todo el planeta por sus declaraciones, en un caso, sobre la peligrosidad de un eventual encuentro con una hipotética inteligencia extraterrestre; y por su convicción, en otro, de que la única posibilidad de supervivencia del hombre es abandonar nuestro planeta, moribundo, y salir a conquistar las estrellas.
Parecería, pues, que de alguna forma, y a punto de salir su nuevo libro, resulta muy conveniente que la figura de Stephen Hawking rellene periódicamente las páginas de los periódicos del mundo. ¿Por qué si no se iba a generar justo ahora una polémica sobre unas ideas que no han cambiado un ápice en las últimas dos décadas?




En resumen: Hawking, que se mueve en las fronteras mismas del conocimiento, es y ha sido hasta ahora perfectamente coherente con sus ideas y sus convicciones. Y sus opiniones sobre la necesidad o no de un Creador para explicar la realidad en que vivimos no han cambiado en absoluto. Por eso, jugar ahora con un supuesto «cambio de actitud» del científico con respecto de lo religioso con la intención de generar ruido y publicidad para su nuevo libro supone un flaco favor para la Ciencia y también para el propio Hawking, que a pesar de sus numerosas apariciones públicas y su sentido del humor dista mucho de ser un simple fenómeno mediático.
Se trata, no lo olvidemos, de uno de los científicos más brillantes y prolijos de los últimos cien años, y sus trabajos han contribuido enormemente a nuestra comprensión profunda del universo en el que nos ha tocado vivir. Sus aportaciones han creado escuela y algunas de ellas ocupan por derecho propio un lugar destacado entre las mejores páginas de la historia de la Ciencia.
Esa es la imagen de Stephen Hawking que debe perdurar y servir de ejemplo a las futuras generaciones de científicos y de amantes del conocimiento. Y no la de un personaje superficial siempre en busca de la polémica y cuyas convicciones más profundas están al albur de los intereses materiales de cada momento.







tomado de www.abc.es



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Dios es Eterno, El vive en la eternidad. Todo lo creó, por medio del poder de Su palabra, para Su Hijo Jesucristo, quien es la misma imagen de Su sustancia.
(Hebreos 1.1-3)

Dios creó el tiempo(Génesis 1.5), espacio y las leyes que rigen la naturaleza. El todo lo controla. El todo lo sustenta. El es Todopoderoso. Su poder es infinito. ¿Como podríamos comprender a Dios por medio de nuestras mentes finitas?



La verdad se halla en la Biblia, la cual es la Palabra de Dios, que ha sido inspirada por el Espíritu Santo. Todo lo que tenemos que saber se encuentra allí. Y lo que no está escrito es porque Dios en su sabiduría no quiere que sepamos(Deut 29.29a). Es por eso, que el científico
no-creacionista jamás va a descubrir nada nuevo, ni nada que sacie su mente atea, porque Dios no permitirá que se conozca más de lo que El permita descubrir.


Entonces podríamos preguntarnos ¿Para qué sirve la ciencia? Para confirmar Su Palabra. Lo que dice es VERDAD.


Por Vale


"Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley."



Deut 29.29


Dios nos quita el velo, nos revela a nosotros, Sus hijos, quienes fuimos salvos por su gracia a través del sacrificio del Santo, Fiel y Verdadero, el cual es Jesucristo. Lo secreto le pertenece a Nuestro Padre. Por eso es que los cristianos descansamos en Sus promesas porque conocemos a Dios y vivimos en Su presencia. Su Santo Espíritu mora en nosotros.


Quiero compartir unos versículos del capítulo 12 del libro de Job que proclaman el poder y la sabiduría de Dios:

9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehová la hizo?
10 En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano.
11 Ciertamente el oído distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas.
12 En los ancianos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.
13 Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia.
14 Si él derriba, no hay quien edifique; Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
15 Si él detiene las aguas, todo se seca; Si las envía, destruyen la tierra.
16 Con él está el poder y la sabiduría; Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros, Y entontece a los jueces.
18 El rompe las cadenas de los tiranos, Y les ata una soga a sus lomos.
19 El lleva despojados a los príncipes, Y trastorna a los poderosos.
20 Priva del habla a los que dicen verdad, Y quita a los ancianos el consejo.
21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y desata el cinto de los fuertes.
22 El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca a luz la sombra de muerte.
23 El multiplica las naciones, y él las destruye; Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.
24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, Y los hace vagar como por un yermo sin camino.
25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.


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"Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén"
Romanos 11.36





"Cree en Jesús y busca su perdón para tener comunión con Dios"

miércoles, 12 de enero de 2011

Sobre el diezmo


IDEA PRINCIPAL: LOS CRISTIANOS NO ESTAMOS OBLIGADOS A DIEZMAR, PERO DE LAS LEYES DEL DIEZMO PODEMOS EXTRAER PRINCIPIOS ORIENTADORES PARA NUESTRA OFRENDA
(En la imagen: Abraham ofrece el diezmo a Melquisedec.)
INTRODUCCIÓN: ¿Debemos los cristianos diezmar? Algunos creen que estamos obligados a hacerlo.Dan testimonio de bendiciones recibidas por diezmar. Algunos de ellos, sobre la base de Mal. 3:10(“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa”), enseñan que debemos dar nuestrosdiezmos específicamente a nuestra iglesia. Sin embargo, otros dicen que la ley del diezmo ha caducado, ylos cristianos no estamos obligados a diezmar. ¿Estamos obligados a diezmar? ¿Dios nos bendecirá sidiezmamos? ¿Estamos obligados a dar nuestro diezmo a nuestra iglesia? ¿Ha caducado la ley del diezmo?¿Qué debo estar haciendo yo y mi familia en cuanto al diezmo? Esta mañana buscaremos respuestas aestas preguntas en la Biblia.
1) HISTORIA DEL DIEZMO EN LA BIBLIA
a) El diezmo antes de la Ley de Moisés
i) Abram dio a Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo, el diezmo de todo el botín obtenido alderrotar a los cuatro reyes invasores (Gn. 14:17-20). Parece ser un acto voluntario. En elantiguo mundo el victorioso en batalla a veces daba un diezmo del botín al santuario del diosa quien él atribuía la victoria.
ii) En Bet-el Jacob prometió diezmar todo lo que Jehová le diera en su viaje a Harán (Gn. 28:20-22). Parece ser un acto voluntario, para persuadir a Jehová a cuidarlo y bendecirlo. El textono dice cómo entregaría el diezmo a Jehová, ni menciona más adelante cómo cumplió estevoto.
b) El diezmo según la Ley de Moisés
i) La ley del diezmo dada en el monte Sinaí: los israelitas eran obligados a dar un diezmo de latierra y del ganado a Jehová (Lv. 27:30-33). Este diezmo era para el sostén de los levitas(Nm. 18:21).
ii) Las leyes del diezmo dadas en las llanuras de Moab.
(1) Un diezmo se debería gastar en banquetes en el santuario central cada año (Dt. 14:22-23,26).
(2) Un tercer diezmo (o tal vez parte del segundo diezmo) debería darse cada tres años,guardarse en las ciudades y repartirse a los pobres (Dt. 14:28-29).
iii) La aplicación de estas leyes en Israel. El diezmo se menciona pocas veces más en el A.T.
(1) Amós criticó a los israelitas porque diezmaban creyendo que así agradaban a Dios, a lavez que cometían injusticias contra los pobres e indefensos (Am. 4:4).El diezmo en el N.T., pág. 2(2) En la reforma de Ezequías los israelitas llevaron el diezmo de la tierra y del ganado altemplo y lo depositaron allí (2 Cr. 31:5-6). Se trata del diezmo para los levitas (v. 4).
(3) En la reforma de Esdras, los judíos prometieron dar el diezmo de la tierra para el sosténde los levitas (Ne. 10:37), cosa que hicieron por un tiempo (12:47; 13:10, 12).
(4) Malaquías acusó a los judíos de robar a Dios en sus diezmos, les instó a traer el diezmocompleto al templo de Jerusalén (el único templo de los judíos) y les prometió granbendición (Mal. 3:8, 10). Se trata del diezmo para los levitas.
(5) En tiempos neotestamentarios los escritos rabínicos indican que los judíos dabanimportancia a por lo menos los primeros dos diezmos (cp. Lc. 18:12, la oración delfariseo). Jesús reconoció que por lo menos algunos escribas y fariseos diezmaban detodo, y que lo deberían hacer, pero les criticó por creer que eso agradaría a Dios auncuando dejaban la justicia, la misericordia y la fe (Mt. 23:23; Lc. 11:42).
(6) No hay ningún pasaje neotestamentario que inste a diezmar después de la muerte deCristo. Las únicas referencias al diezmo en Hechos-Apocalipsis se hallan en Heb. 7:2, 4,5, 6, 8, 9; no instan a diezmar, sino que argumentan que el sacerdocio de Melquisedec fuesuperior al sacerdocio levítico, pues Melquisedec recibió diezmos de Abraham y, por lotanto, también de Leví. El v. 5 indica que los diezmos eran parte de la Ley para Israel.
(7) Los cristianos que diezman hoy por lo regular no piensan cómo aplicar todos los aspectosde la ley. Una excepción es la Iglesia de Dios Universal; envían un diezmo a las oficinascentrales para ser repartido de allí entre las iglesias y ministros, ahorran un diezmo paraun retiro anual de la iglesia en un hotel de lujo y dan el tercer diezmo a los pobres.
2)
¿ESTÁN OBLIGADOS LOS CRISTIANOS A DIEZMAR HOY?
a) Para los cristianos, y especialmente los cristianos gentiles, los aspectos rituales de la Ley (porejemplo, circuncisión, días sagrados, dieta, pureza e impureza) han caducado, pero lasdimensiones éticas y de actitudes hacia Dios (por ejemplo, temor a Dios, amor al prójimo, 9 delos 10 Mandamientos) siguen teniendo aplicación a nosotros.
b) Los cristianos no estamos obligados a guardar los detalles específicos de la ley del diezmo: elporcentaje, dónde entregarlo, etc.
c) De las leyes del diezmo podemos derivar principios y consejos que nos pueden orientar hoy,especialmente a la luz de enseñanzas neotestamentarias. Escojamos dos de los siguientes paraponerlos en práctica esta semana.
i) Ofrendemos generosamente, sacrificialmente y con fe (2 Co. 8:1-3).
ii) Dios bendice económica y espiritualmente a los que ofrendan generosamente (Lc. 6:38; 2 Co.9:6-11; Fil. 4:19). Quienes diezman hoy reciben bendición de Dios no por el porcentaje quedan, sino porque ofrendan generosamente.
iii) Ofrendemos para sostener a ministros (Fil. 4:15-16; 1 Ti. 5:17-18).
iv) Ofrendemos para ayudar a los pobres (1 Ti. 5:3; Jn. 13:17-19).El diezmo en el N.T., pág. 3
v) Está bien gastar en banquetes y celebraciones para alabar, agradecer y honrar al Señor.
vi) Sería sabio enseñar a nuestros hijos a diezmar para que, cuando sean adultos, decidan siseguirán con esa costumbre u ofrendarán de otra manera.
vii) A quienes no diezman, les recomiendo probarlo. A los que ya diezman, les recomiendoprobar dando más.
CONCLUSIÓN: Hable con el Señor acerca de los dos principios o consejos que Ud. escogió, pidiéndolepoder y sabiduría para ponerlos en práctica en las próximas semanas.
tomado de ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.
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En mi iglesia se da ofrenda, es según la conciencia de cada uno y lo que el Señor nos ponga en el corazón que debemos dar para pagar los impuestos de la iglesia, misioneros, toda obra que se quiera realizar, etc.

martes, 11 de enero de 2011

El arca de Remizov


«Inspirado» en el calentamiento global y en el consiguiente aumento del nivel del mar, el arquitecto ruso Alexander Remizov ha realizado un proyecto de hotel totalmente sostenible.
Se llama «Ark» y ha sido ideado en colaboración con una empresa de ingeniería alemana y el científico moscovita Lev Britvin. Para su construcción se necesitarán madera, acero y plástico Etileno-TetraFluorEtileno.
La estructura ha sido diseñada con el objetivo de ser completamente autosuficiente gracias a un sistema de generadores de energía eólica y solar.
Este hotel flotante mediría cerca de 14.000 metros cuadrados y estaría pensado para albergar a 10.000 personas.
«Podría ser construido en sólo 3 o 4 meses y en cualquier parte del mundo» ha declarado Remizov, quien abrió su primer estudio en 1991.
tomado de www.abc.es
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Luego del diluvio que terminó con casi toda la humanidad, exepto con Noé y sus familiares quienes eran aceptos ante Dios por su obediencia, nuestro Padre prometió nunca más exterminar a los seres vivos de esa manera, con agua.
"Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. 12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. 16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra." Génesis 9.12-17
El arco iris, con sus bellos colores, cada vez que aparece en el cielo nos recuerda la promesa que Dios nos hizo.
Dios prometió que no será con agua pero sí con fuego desde los cielos y nada ni nadie escapará a Su ira.
"5Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos." 2Pedro 3.5-7
El invento de éste arquitecto es ingenioso quizás para lugares que sufren seguidos ataques del mar como por ejemplo en Oceanía o en Japón, pero no puede salvar a la humanidad.El único arca seguro es la Salvación por medio de Jesucristo, del creer en El; porque El es el UNICO capaz de hacernos aceptos ante Dios, el Padre. Por medio de Su perdón, nuestra vida queda escondida en Cristo y pasamos a tener comunión con Dios, porque la ira por nuestros pecados fue desatada sobre Jesús en la cruz del Calvario. Pero aquellos que no se arrepientan de sus pecados, no pidan perdón al Señor y no crean en que Jesús murió y resucitó; sufrirán la ira de Dios sobre ellos aquí en la tierra o si mueren la condenación eterna, que ésto es el infierno.
Jesús es el arca, AFÉRRATE A ÉL.

lunes, 10 de enero de 2011


Seamos obedientes a la Palabra de Dios para conocer cual es la voluntad de Dios, agradable y perfecta.

sábado, 8 de enero de 2011

Descargas en internet: ¿Y los derechos de autor?


"No hurtarás" Deuteronomio 5.19


Quería compartir con mis hermanos de la fe, sobre algo que el Señor me ha exhortado. Es con respecto a todo el material cristiano que hay en internet: tanto la literatura como la música. Tengo preferencia por la lectura así que me voy a explayar en ésto. Hay preciosos libros escritos por predicadores actuales como por ejemplo por nombrar alguno: John Piper o MacArthur, que en la librería cuestan quizás arriba de treinta pesos y en internet solo un click por la descarga(porque alguien, quizás con la mejor intención, se tomó el tiempo de escanear).



A menos que el autor de los libros, de un permiso para que sean de libre publicación o que el escritor haya muerto hace más de 70 años y sus obras pasado a dominio público(el caso de autores como por ejemplo: John Owen, Bunyan, Lutero,etc); es piratería, es ROBO.

"Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro"
1Corintios 10.23-24

Dios nos manda a que seamos honrados, que antes de buscar nuestro bien, busquemos el bien del prójimo. Sé que por nuestra mente suelen pasar las palabras de que "todos lo hacen" o "qué le va a hacer si ese predicador tiene mucho dinero", etc. Pero esa voz no es la de Dios y muchas veces trata de convencernos de nuestro gran deseo de leer ese libro. Aunque el libro que queramos leer sea para la gloria de nuestro Señor y nos traiga gran bendición a nuestro espíritu, la fuente no es la apropiada. Dios nos creó para que seamos siervos de justicia. Usemos internet sabiamente. Todo es lícito, pero no todo conviene.


Por más que nos atraiga mucho un libro que esté ahí nomás, "al alcance de nuestro dedo" en internet, es preferible ahorrar dinero, ir a la librería, comprarlo y salir de allí con la conciencia tranquila, un espíritu recto y el corazón limpio. En nuestro andar con el Señor, los pasos se van haciendo más estrechos, y cada día vamos muriendo un poquito más por amor a Aquel que murió por nosotros. Seamos dignos de nuestro Padre Celestial, de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo que mora en nosotros, incluso en las pequeñas cosas. Pidamos perdón por todas las veces que hemos hurtado sin darnos cuenta o quizás porque otros lo hacen.

"Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;
Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia."
Proverbios 4.7

Por Vale




Gracias Jenny por hacer estas preciosas imágenes y permitir que las use libremente para embellecer mi blog.(tomadas del blog: http://jesucristoelqueamamialma-graficas.blogspot.com/)

jueves, 6 de enero de 2011

¿Como podemos reconocer la voz de Dios?



Esta pregunta ha sido hecha por muchísima gente a través de todos los tiempos. Samuel escuchó la voz de Dios, pero no la reconoció hasta que fue instruido por Elí
(1 Samuel 3:1-10). Gedeón tuvo una revelación física de Dios y aún así dudaba de lo que había escuchado, hasta el punto de pedir una señal, no una vez, sino tres veces (Jueces capítulo 6: 17-22 y 36-40) Cuando escuchamos la voz de Dios, ¿cómo sabemos que es Él quien habla? Primero que nada, nosotros tenemos algo que ni Gedeón ni Samuel tenían. Tenemos la Biblia completa, la inspirada Palabra de Dios para leerla, estudiarla y meditarla. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17) ¿Tienes una pregunta acerca de algún tópico o decisión en tu vida? Ve lo que dice la Biblia acerca de ello. Dios jamás te guiará o dirigirá contrariamente a lo que Él ha pensado o prometido en Su Palabra (Tito 1:2).
Segundo, al oír la voz de Dios, debemos reconocerla. Jesús dijo, “Mis ovejas oyen mi voz, y Yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). Yo puedo relacionarme personalmente con este verso, excepto porque los animales involucrados son reses. Mi suegro tiene un pequeño rancho. Cada vez que vamos a visitarlo, puedo contar con que al menos una vez al día, salga con él para revisar el ganado. Mi suegro puede bajarse de la camioneta, llamar con algunas palabras amables, y pronto la pickup se encuentra rodeada de vacas, esperando ansiosamente un bocado de paja. Pero si abro la portezuela de mi lado de la camioneta, se ocasiona una dispersión del ganado desde un lado del pastizal hasta el otro. Así que ¿cuál es la diferencia? El ganado está con mi suegro al menos una vez, o dos o tres veces al día. Por su encuentro diario con quien las alimenta y las cuida, las vacas se sienten a gusto con él, y pueden inmediatamente reconocer a un extraño entre ellas. Si queremos conocer la voz de Dios, debemos pasar tiempo con Él diariamente.
Asegúrate de pasar un tiempo de calidad diariamente en oración, estudiando la Biblia, en quieta contemplación de Su Palabra. Mientras más tiempo pases en intimidad con Dios y Su Palabra, te será más fácil reconocer Su voz y Su guía en tu vida. Los empleados en el banco están entrenados para reconocer falsificaciones mediante el minucioso estudio de los billetes genuinos, así es fácil reconocer los falsos. Debemos estar tan familiarizados con la Palabra de Dios que Él ha hablado, que cuando Dios nos hable o nos guíe, sea claro que es Dios mismo. Dios nos habla para que podamos entender la verdad. Mientras que Dios puede y habla audiblemente a la gente, Él habla primeramente a través de Su Palabra; pero a veces también a través del Espíritu Santo a nuestras conciencias, a través de circunstancias, y a través de otras personas. Al aplicar lo que escuchamos a la verdad de las Escrituras, podemos aprender a reconocer Su voz.

¿Estamos permiendo que Dios nos hable a través de su Palabra que es la Biblia? ¿Pasamos tiempo a diario con Él? ¿Le conocemos realmente?





tomado de obrerofiel.com




miércoles, 5 de enero de 2011

Los primeros pasos de Abraham



Hoy quiero compartir los primeros pasos de Abram junto al Señor. El Señor lo llama y seguido a ésto le pide que haga algo. Abram obedece.

"1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo..."



Génesis 12.1-4




Eso es lo que debemos o deberíamos hacer los cristianos, aunque la mayoría de las veces nos cuesta, al principio, dejar de oír nuestra voz, a la que estábamos acostumbrados cuando éramos del mundo y oír la de Dios. Antes hacíamos lo que se nos daba las ganas, no nos importaba romper los mandamientos de Dios, incluso cosas que parecen sin importancia como una mentira "pequeña".
Seguido del mandato de Dios a Abram viene una promesa en donde le dice que hará de él una nación grande y lo bendecirá. Dios siempre bendice luego de que damos pasos de obediencia. Así también maldice nuestra desobediencia, cuando no hacemos Su Voluntad.
Luego que Abram emprende su viaje, entra en la tierra de Egipto en busca de provisiones. Vean en los siguientes pasajes:

"10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra.
11 Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto;
12:12 y cuando te vean los egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida.
13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.
14 Y aconteció que cuando entró Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosa en gran manera.
15 También la vieron los príncipes de Faraón, y la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a casa de Faraón.
16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.
17 Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.
18 Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer?
19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete.
20 Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía."
Génesis 12.10-20

Hasta ahí Abram iba bien en su andar con el Señor, pero como vemos en los versículos 11 y 12, el se da cuenta que su mujer es muy hermosa y quizás quieran matarlo si supieran, que el es su esposo, para poseer a su mujer. Entonces le pide a Sarai, su esposa, que diga que son hermanos para que por causa de ella no lo maten. En una palabra, Abram le pida a Sarai que mienta! Este es el primer paso de desobediencia de Abram. El se apoya en la belleza de su mujer, y no pone la confianza en el Señor. Podemos ver la humanidad de Abram y que no era tan distinto a nosotros. También fue tentado a decidir según su propia prudencia. Quitó los ojos de Dios. Sintió temor.
La historia continúa según la decisión de Abram. Presten atención que Dios nunca nos va a pedir que rompamos sus mandamientos como modo de obediencia.Dios no puede tentar a nadie a hacer mal("Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido"Santiago 1.13-14)
A pesar de su mala decisión, vemos que Abram obtuvo lo que quería, a causa de la belleza de su mujer.

"16 E hizo bien a Abram por causa de ella; y él tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos."

Si, le fue bien, pero siguió sus deseos apoyados en su razonamiento y no en los de Dios. Si Abram hubiera andado por Fé y no por vista, si hubiera dejado todo en las sabias manos de Dios, las cosas hubieran resultado igualmente bien e incluso mejor porque el hubiera terminado con las manos, el alma y espíritu limpios, hubiera honrado a Dios sin necesidad de pecar.
Pero en los versículos 17 al 20 vemos que Dios interviene con enojo, trayendo plagas a Faraón, para demostrar que lo que Abram había hecho no estaba bien.
Faraón mismo le pregunta a Abram del porqué había mentido. Dios habló a Abram por medio de Faraón. Además de la mentira había hecho caer a Sarai en adulterio.
Cuando pecamos nuestros pasos se van torciendo y terminamos cayendo de pecado en pecado.

Luego Abram regresa a la tierra en donde estaba antes y donde estaba el altar que había hecho para Dios. En el capítulo 13 dice lo siguiente:

"1 Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.
2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.
3 Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai,
4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová"

Génesis 13.1-4

Seguramente Abram, en el altar, pidió perdón al Señor.
Cuando pecamos, el Espíritu Santo nos convence de que hicimos o estamos haciendo mal las cosas; entonces es cuando debemos pedir perdón a Dios porque El es Fiel y Justo para limpiarnos de todo mal. (1Juan 1.9)

Y así continuó andando Abram por Fé, confiando en el Señor, toda su vida. Aunque si leemos el capítulo 20 de Génesis cuando Abraham llega al reino de Abimelec, en Gerar, comete el mismo pecado: la mentira, y vuelve a decirle a Sara que diga que son hermanos. El Señor interviene nuevamente, por medio de sueños al rey Abimelec(Gn 20.3), y la mentira de Abraham se descubre otra vez(Gn 20.9). Podemos entender que no hay nada oculto que no haya de ser manifestado y Dios todo lo ve. Generalmente el diablo va a atacarnos siempre en nuestros puntos débiles para evitar que seamos obedientes y confiemos plenamente en lo que Dios nos ha dicho. En el caso de Abraham, era atacado con temor a ser asesinado, y esa situación lo llevaba a mentir y a no apoyarse en la confianza en el Señor. Este es un buen ejemplo de como debemos andar nosotros, confiados en El, aunque a veces haya que hacer sacrificios, negarnos a unos mismos y seguir sus pasos. No olvidemos que la voluntad de Dios para nosotros siempre es agradable y perfecta. Así que los animo a que dejen todo aquello que los estanca espiritualmente, que les es de tropiezo para andar en la dulce compañia del Señor. Estoy en ese camino, saliendo de grandes obstáculos que no me edifican, no me enriquecen.

"La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella"
proverbios 10.22

Aferrémonos a nuestro Señor y andemos en sus pasos. Porque hermoso es andar en sus caminos, preciosas sus promesas. Seamos dignos de Aquel que murió por nosotros para que tengamos vida y en abundancia.

Por Vale


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