miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Cuáles son las marcas de un corazón recto ante Dios?


1) Un corazón recto es un NUEVO corazón (Ezequiel 36:26). No es el corazón con el cual uno nació — sino otro corazón puesto por el Espíritu Santo. Es un corazón que tiene nuevos gustos, nuevos gozos, nuevas tristezas, nuevos deseos, nuevas esperanzas, nuevos temores, nuevas preferencias, nuevos disgustos. Es un corazón que tiene nuevas creencias acerca del alma, del pecado, de Dios, de Cristo, de la salvación, de la Biblia, de la oración, del cielo, del infierno, del mundo y de la santidad. Es como una finca con un nuevo arrendatario bueno. “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

2) Un corazón recto es un corazón QUEBRANTADO y CONTRITO (Salmo 51:17). Se ha separado del orgullo, del egoísmo, de la santurronería. Sus pensamientos de sí mismo ya se han rajado, destrozado y hecho pedacitos. Ahora se ve como culpable, indigno y corrupto. Su obstinación, pesadez y falta de sensibilidad se han deshecho, desaparecido, y pasado a la nada. Ya desea no ofender a Dios. Es un corazón tierno, sensible, y teme correr el riesgo de pecar (2 Reyes 22:19). Es humilde, y se ve a sí mismo como nada bueno.

3) Un corazón recto es un corazón que CREE solo en Cristo para su salvación, y en el cual Cristo mora por la fe (Ro. 10:10; Ef. 3:17). Toda su esperanza por el perdón y vida eterna descansa en la redención por medio de Cristo, en su mediación y en su intercesión. Se ha purificado de la mala conciencia por la sangre de Cristo. (He. 10:22). Se vuelve a Cristo igual como la aguja del compás apunta al norte. Busca a Cristo diariamente para la paz, misericordia y gracia – igual como el girasol busca el sol. Se sustenta diariamente en Cristo, igual como los israelitas comieron del maná en el desierto. Ve en Cristo el sustento de todas sus necesidades. Se apoya en Cristo, se construye en él, se aferra a él, como su médico, su guardián, su esposo y su amigo.

4) Un corazón recto es un corazón PURIFICADO (Hch. 15:9; Mt. 5:8). Ama la santidad, y odia el pecado. Se esfuerza diariamente a limpiarse de toda contaminación de carne y espíritu (2 Co. 7:1). Aborrece todo lo malo, y se aferra a lo bueno. Se deleite en la ley de Dios, y tiene esa ley grabado en sí mismo, para no olvidarla. (Salmo 119:11). Desea obedecer la ley más perfectamente, y tiene placer en los que aman la ley. Ama a Dios y a la gente. Su afecto está en las cosas de arriba. Cuando está más santo es cuando se siente más feliz; está en espera con gozo del cielo, como el lugar de perfecta santidad.

5) Un corazón recto es un corazón de ORACIÓN. Tiene dentro de sí “el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Ro. 8:15). Su sentido diario es, “Tu rostro buscaré, oh Jehová” (Salmo 27:8). Es atraído por una inclinación habitual de hablar con Dios acerca de cosas espirituales – débilmente, sin fuerzas y imperfectamente tal vez – pero tiene que hablar. Encuentra necesario desahogarse ante Dios, como ante un amigo, y a extender ante él todas sus necesidades y deseos. Le cuenta todos sus secretos. No tiene secretos de él. Sería más fácil persuadir a una persona a vivir sin respirar, que persuadir al poseedor de un corazón recto vivir sin orar.

6) Un corazón recto es un corazón que siente CONFLICTO entre sí (Gá. 5:17). Encuentra dentro de sí mismo dos principios opuestos peleando por el dominio—la carne lujuriosa contra el espíritu, y el espíritu contra la carne. Sabe por experiencia lo que Pablo quiere decir cuando dice, “Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos” (Ro. 8:23). El corazón pecaminoso sabe nada de esta batalla. El hombre fuerte y armado mantiene el corazón pecaminoso como su palacio, y sus bienes están en paz (Lucas 11:21). Pero cuando el Rey de reyes toma posesión del corazón, una batalla comienza que no terminará hasta la muerte. El corazón recto se conoce tanto por su batalla, como por su paz.

7) Un corazón recto es HONESTO, NO DIVIDIDO y SINCERO (Lucas 8:15;1 Cron. 12:33; He. 10:22). No hay nada en él de falsedad o hipocresía. No actúa de doble cara ni se divide. Es en verdad lo que profesa ser, siente lo que profesa sentir, y cree lo que profesa creer. ¨Puede que su fe sea débil. Puede que su obediencia sea imperfecta. Pero una cosa siempre distingue el corazón recto. Su religión es real, genuina, completa y sincera.

► Resumen:

Un corazón como ya he descrito, siempre ha sido la posesión de todo cristiano verdadero de todo nombre, nación, lengua y dialecto. Son diferentes el uno del otro en muchas costumbres – pero todos tienen el corazón recto. Algunos han caído por un tiempo, como David y Pedro – pero su corazón nunca se ha apartado totalmente del Señor. Frecuentemente se han visto como hombres y mujeres llenos de debilidades – pero sus corazones han sido rectos a los ojos de Dios. Se han entendido en esta tierra. Han encontrado que su experiencia fue lo mismo. Se entenderán aún mejor en el mundo venidero. Todos los que tienen un corazón recto en esta tierra encontrarán cuando lleguen al cielo que tienen un mismo corazón.

J.C. Ryle


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